Mundo Tradicional es una publicación dedicada al estudio de la espiritualidad de Oriente y de Occidente, especialmente de algunas de sus formas tradicionales, destacando la importancia de su mensaje y su plena actualidad a la hora de orientarse cabalmente dentro del confuso ámbito de las corrientes y modas del pensamiento moderno, tan extrañas al verdadero espíritu humano.

martes, 28 de enero de 2014

REFLEXIONES SOBRE EL EVOLUCIONISMO A LA LUZ DE LA METAFÍSICA Y LA FÍSICA TRADICIONAL (I), por Manuel Plana



“Contempla, o Prithi, Mis formas.”
(Bhagavad Gîta. 11.5)

(...)  El Pândava  contempló entonces, en el cuerpo del Dios de Dioses,  el Universo  entero con múltiples diferenciaciones unido en una sola forma.”                                                                                                    (Bhagavad Gîta. 11.13)

“En verdad, esta Mi Forma que acabas de ver (Arjuna), es muy dificil de contemplar.”
 (Bhagavad Gîta. 11. 52)


La hipótesis moderna de que la consciencia y la vida proceden de la materia por evolución de la misma, y también el ser humano, que lo hace a partir de un tipo de simio que ha seguido una evolución transformista por adaptación temporal, se apoya en unos ejes principales que cabe examinar no sólo a través de la "lógica" materialista de la ciencia moderna, sino también de la física y la metafísica tradicional, cuya competencia al respecto en ningún caso ha devaluado aquella. 
El primero de estos ejes es una concepción exclusivamente lineal, homogénea, uniforme y progresiva del tiempo, es decir, mecanicista, la única que podría concebir un desarrollo indefinido del ser vivo en una sola dirección y en una sola dimensión. 
El segundo, una concepción confusa y puramente cuantitativa de la materia limitada a lo sensible, es decir, la materia “extensa”, separada e independiente de todo principio agente, plasmador y formativo. 
Y otro axis, quizá el más curioso, es la creencia en un “azar” como substituto de una consciencia, voluntad o entidad creadora, azar que sería el responsable de la aparición de la vida química de la materia tanto como de las leyes naturales, de su evolución formal, siempre in crescendo, como de la consciencia misma. Nos centraremos de momento en estos tres puntos aunque sin duda podríamos encontrar más. 

martes, 7 de enero de 2014

LA INFLUENCIA CABALÍSTICA EN LA ELABORACIÓN DEL GRADO DE MAESTRO EN LA FRANCMASONERÍA, por Henrik Bogdan

El propósito de este artículo es aportar una nueva visión de las teorías de Arthur Edward Waite (1857-1942), erudito en francmasonería, que defendió la idea de una influencia de la cábala sobre el grado de maestro en francmasonería. Según Waite, la búsqueda masónica de la palabra perdida del Maestro presenta una intrigante similitud con las especulaciones cabalísticas sobre la pérdida de la correcta designación del nombre de Dios, el Tetragramaton (YHVH). Después de una breve descripción de la elaboración de los grados fundamentales, abordaré la leyenda de Hiram para compararla luego a la búsqueda cabalística de la verdadera pronunciación del Nombre de Dios. Finalmente, nos referiremos al estado actual de la investigación para evaluar la aportación de la teoría de Waite.

Los “Craft Degrees” o grados fundamentales

Los grados masónicos fundamentales tal como los conocemos actualmente son el resultado de un proceso largo y progresivo. Tenemos poca información sobre la evolución de los rituales operativos de admisión y sobre su transformación en rituales de iniciación en la masonería especulativa, pero el poco que sabemos muestra claramente que los rituales especulativos deben en gran parte su forma y su contenido a los rituales operativos que les precedieron. Como hemos dicho se trata de un proceso gradual, un proceso en el que el período más productivo se sitúa probablemente en el siglo XVII y en las tres primeras décadas del XVIII. Antes de 1730, los rituales fundamentales consistían únicamente en dos grados, “Aprendiz” y “Compañero o Maestro Masón”. Luego, en 1730, el grado de Aprendiz se dividió en dos, “Aprendiz” y “Compañero”, insertando un nuevo grado entre los otros dos. El segundo grado se convirtió en el tercero con el nombre de “Maestro masón” (1). Lo que completó la elaboración de los grados fundamentales es la publicación en 1730 de la Masonry Dissected de Samuel Prichard, que remató la elaboración de los grados fundamentales con la aparición de los tres grados tal como los conocemos actualmente: Aprendiz, Compañero y Maestro masón.


sábado, 21 de diciembre de 2013

ENTREVISTA SOBRE MEDICINA TRADICIONAL CHINA A MANUEL MORENO

DP: Profesor Moreno háblenos brevemente de su recorrido profesional… 

MJM: Me licencié y posgradué en Medicina en la R. P China, cursé estudios de literatura médica clásica, y estoy llevando a cabo unas investigaciones sobre medicina en la época Han. Soy director de la Escuela Superior de Estudios Clásicos Chinos (ESECC) de BCN donde abordamos los textos y los manuscritos de la antigüedad desde una hermenéutica simbólica que permita al alumno (iniciado) vivenciar la medicina tal y cual se cultivó en la antigüedad.

DP: ¿Cómo ha evolucionado su práctica (Acupuntura, osteopatía, famacopea, masaje Tuina) desde el final de sus estudios y qué dirección ha tomado usted en la actualidad? 

MJM: Se ha transformado a medida que he profundizado en los clásicos. Frente a la propuesta médica maoísta, el encaminarme hacia la comprensión de la literatura médica clásica, o incluso de la medicina popular, me ha abierto perspectivas en todos los sentidos, personales y terapéuticas.

DP: ¿Qué propuesta hace ud. en los cursos que imparte?

MJM: Me he puesto como objetivo general promover la enseñanza y la investigación en el campo de los Estudios Clásicos Chinos, y en lo particular redescubrir e impartir la medicina clásica. Es una iniciativa pionera en España, puesto que nos proponemos ofrecer una formación continua basándonos en los conocimientos, la operatividad y la sabiduría que nos ofrece la literatura médica. Todo ello, con la intención de subsanar las lagunas que puedan tener aquellos estudiantes y profesores que estudian y practican la MTC. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL DR. ANDERSON, UN HERMANO DESCONOCIDO (y II), por Sergey Kitaev

Este es el único retrato contemporáneo de Anderson (aunque tampoco podemos estar seguros de que sea él). El grabado es de William Hogarth y se llama “Los misterios de la masonería sacados a la luz por Gormogones” (circa 1724). Anderson, supuestamente, camina con la cabeza metida entre los peldaños de la escalera, lo cual probablemente sea una alusión a las pruebas iniciáticas. Otros posibles personajes en el cuadro: la figura en la armadura probablemente sea Philip, Duque de Wharton, y la otra, la figura montada en el asno, suponemos que es Desaguiliers.


Tras finalizar el breve repaso de los datos biográficos de Anderson, ahora intentaremos aclarar algunos puntos de su biografía masónica que, por ser poco claros, generan rumores de todo tipo, muchos de los cuales carecen de fundamento alguno. Debido a la gran falta de datos históricos, la fecha exacta de iniciación de Anderson y por tanto, su legitimidad como masón y como autor de las Constituciones masónicas, es un punto que suscita muchas dudas. Existen varias opiniones sobre el año de adhesión de Anderson a la Gran Logia de Londres, aunque, en todo caso, el margen del error es de dos o tres años. 
Gracias a fuentes externas sabemos que en uno de los panfletos que denunciaban el sermón sobre Carlos I de Anderson, éste fue calificado como “un Hermano fraudulento”, “maestro del fraude” o “Maestro de Oficio” (Craft Master, aquí Craft también significa “tramar”, “engañar”, “confabular”). Esta prueba de que Anderson podría haber sido masón antes de pertenecer a la Gran Logia aparece en 1715, aunque en cierta manera no es más que una prueba circunstancial.
Según A. E. Waite, “algo después de 1717” (otras fuentes hablan de 1721) Anderson se afilió a la logia Old Horn num. 4 (9). Sin embargo, en los registros de las Constituciones de 1723 Anderson figura como Maestro de la Logia núm. 17. Dos años más tarde aparece “Jaques Anderson Maître [de] Arts” como miembro de la French Lodge (Solomon’s Head, Hemmings Road), el Venerable Maestro de la cual era el mismo Desaguiliers. En los años 1730, ya reconocido como Gran Vigilante de la nueva institución, Anderson asistió a las reuniones de la Gran Logia. Con todo esto, no sabemos la fecha de la iniciación de Anderson, ni tampoco nos ha sido posible averiguar si ésta ocurrió en Escocia o Inglaterra.

jueves, 7 de noviembre de 2013

ARTE, ESPIRITUALIDAD Y VANGUARDIAS MODERNAS. Crítica a ciertos postulados del arte moderno (y II), por Manuel Plana

VIII. “Trascendencia” de la materia

Otro aspecto que toma la abstracción cuando se combina con el expresionismo es el Informalismo, cuyo criterio preferente es la trascendencia de la materia o lo matérico. “El arte, dice Jean Dubuffet (líder del movimiento “Art Brut”), ha de nacer del material. La espiritualidad debe cobrar el lenguaje del material. Cada material tiene su lenguaje, es un lenguaje. No se trata de adjuntarle un lenguaje (diferente) o de que sirva a un lenguaje” (Escritos sobre arte. Ed. Barral 1975. BCN)

Aquí, la idea, el concepto, no quedan excluidos pero sí sometidos al imperativo matérico de la obra, a sus texturas y accidentes epidérmicos, que hablan tanto o más elocuentemente que las formas ilusorias de la pintura realista. La provocación y el absurdo juegan un gran papel. Se trata también de romper los hábitos mentales ordinarios y los presupuestos estéticos convencionales del espectador, provocar una catarsis y después una especie de “metanoia”, en la misma línea de pretensiones místicas, capaces, dice A. Tápies, “de provocar una transformación en la consciencia del espectador”. 

Sin embargo, este criterio sobre la trascendencia de la materia merece una atención especial por lo que tiene de absurdo lógico y filosófico. Además, el Zen, de donde provienen aquí en préstamo casi todas las ideas aunque no sin retocar, nunca se ha interesado por este presupuesto matérico.  El mundo, para el Zen, es una nube inconsistente, un espejismo de la consciencia, como la materia. Es cierto que algunos artistas europeos se interesan por las filosofías orientales más que por su estética misma, cosa que en cambio no habían hecho los Impresionistas. Pero la comprensión cabal de sus doctrinas metafísicas está muy lejos de ser clara y diáfana.
En efecto, “La mirada occidental al arte primitivo, dice Valeriano Bozal, al concederle jerarquía de (simple) objeto estético, lo despoja de su valor totémico y ritual”, es decir, de su función original y de su verdadero sentido sagrado (Orígenes del arte contemporáneo). Pero el Informalismo acepta esa función sagrada, y a Antoni Tápies se le encarga diseñar un espacio de meditación en la Universidad de Barcelona, y también un enorme calcetín agujereado para el gran Salón Oval del M.N.A.C, también como objeto de meditación.

domingo, 20 de octubre de 2013

EL DR. ANDERSON, UN HERMANO DESCONOCIDO (I), por Sergey Kitaev


Frontispicio de la primera edición de las Constituciones (grabado por John Pine, 1723). Posiblemente, es la primera imagen que pertenece a la masonería “andersoniana”. En el cuadro: John de Montagu, 2º Duque de Montagu, entrega el rollo de las Constituciones y compases a Philip, Duque de Wharton. El Dr. John Desaguiliers es el último a la derecha.

Todos hemos oído hablar del
Dr. Anderson, autor de las dos primeras redacciones de las Constituciones de la Gran Logia de Inglaterra (1723 y 1738). Estos dos documentos marcaron un hito en la historia de las escuelas iniciáticas de Occidente, ya que formalizan y establecen por primera vez el marco regulador de lo que hoy día entendemos como la Masonería “moderna” o “especulativa” (1). 

Sin embargo, sospechamos que aunque muchos hermanos conocen a este hombre por los frutos de su trabajo como autor de las Constituciones, es posible que ignoren su trayectoria y su implicación personal en la creación de la Masonería a la que todos pertenecemos. Habrá otros que, a falta de datos, tienen una perspectiva un tanto distorsionada de su aportación masónica. Es más, muchos de los hermanos de corte “tradicionalista” tienden a “diabolizar” en extremo la figura de Anderson, achacándole todo tipo de posibles manipulaciones y profanaciones de la supuesta “masonería pura”, anterior al periodo que solemos denominar “especulativo”. Y si algunos masones hasta trabajan con la obra del H. Anderson en sus aras, otros lamentan la intervención epistolar y creativa de este hermano, calificándolo de historiador pésimo y bárbaro innovador, sobre todo por sus reformas de la Orden, reformas con tintes modernistas entre otras cosas. 

En el presente trabajo pretendemos repasar los datos biográficos de este hermano que nos son conocidos, una tarea bastante humilde a primera vista. Pero esperamos que esta incursión casi únicamente histórica no sólo nos permita ver de manera más clara al propio personaje, sino que también nos brinde la posibilidad de reevaluar su aportación a la Masonería Universal. A lo largo de este artículo también intentaremos aclarar algunos de los puntos más controvertidos acerca de los clichés que circulan de boca en boca por el mundo masónico.

sábado, 14 de septiembre de 2013

ARTE, ESPIRITUALIDAD Y VANGUARDIAS MODERNAS. Crítica a ciertos postulados del arte moderno (I), por Manuel Plana

I. Inicio

El escenario histórico en el que surgen las primeras vanguardias artísticas en Europa es bastante complejo. Acoge todo un amplio cuadro de acontecimientos: el cambio de siglo (XIX al XX), las dos grandes guerras, la industrialización, la lucha de clases, la revolución rusa, la energía atómica, la fotografía, el cine, el existencialismo, el auge de nuevos espiritualismos, etc… son el caldo de cultivo donde se gestan las vanguardias. En medio de un contexto de convulsiones sociales y de valores en quiebra se busca una reforma del pensamiento, nuevos paradigmas, fórmulas y lenguajes. Se aplica un criterio experimentalista del arte y rupturista con el pasado, con la perspectiva de cambiar la mentalidad al cambiar algunos criterios. La ciencia, aplicada a un incipiente desarrollo industrial, no persigue otra cosa, y no es casualidad que en las grandes “Exposiciones Universales” de la época vayan a la par los últimos adelantos de la ciencia con las corrientes artísticas más novedosas exhibidas en los grandes Salones de Otoño y Primavera. A todo eso deberíamos sumarle el interés que despierta por Oriente y por las culturas exóticas el colonialismo europeo, a la vez que inaugura las nuevas ciencias de Antropología y Etnografía modernas. La influencia de la estampa japonesa en los impresionistas y los expresionistas, la estética oriental en el Modernismo y el Art Nouveau, o el arte africano en algunas obras de Picasso, por ejemplo, es tal que bien podrían llamarse plagios algunas, lo que no les priva de pasar como grandes obras maestras del arte moderno europeo.

Con el tiempo ese primer criterio ha evolucionado bastante, prácticamente en “el criterio del no criterio”. Y lo que ahora pasa por vanguardia es un espeso magma de nociones individualizadas bastante confusas en su mayoría. Si las primeras tenían buenos argumentos para romper con lo establecido y diseñar una “nueva era”, las últimas tendencias no hacen sino sumarse a una complicidad hasta obscena con el show-business. 

La intención aquí no es estudiar todas las vanguardias ni todos los ismos, sino aquellas corrientes que inspirarían los que han defendido criterios especialmente espiritualistas o livianamente metafísicos. Y como el lenguaje de la incoherencia y del absurdo es, al parecer, el lenguaje del mundo del arte cuando se refiere a lo espiritual o cuando va de metafísico, es esa supuesta “espiritualidad” lo que interesa analizar aquí. 

sábado, 17 de agosto de 2013

LA POSIBLE SACRALIDAD DE CIERTOS TEXTOS TRADICIONALES: LA “ILIADA”, por Arjuna

Los poemas épicos han constituido siempre un denominador común dentro de las diversas civilizaciones, y todos han sido objeto de una tradición más o menos amplia, que los ha ido rememorando hasta su dilución en el tiempo. Un ejemplo de tradición favorecida en este aspecto, ha sido la griega, pues algunos de sus poemas ya llevan más de treinta siglos sin pasar al olvido, “Iliada” y “Odisea” son un ejemplo de ello, y sobre el primero es sobre el que queremos tratar concretamente en este trabajo.  Así de pronto, sabemos que su autoría le es atribuida a Homero, de quien, en una biografía de urgencia, podríamos decir que se trataba de un aedas ciego, considerado como un poeta errante que utilizó para la composición de sus magnas obras, “Iliada” y “Odisea”, antiguas tradiciones y cantos de otros aedas. Se supone que debió vivir entre los siglos XII y VII a. de J.C., y cuyo nacimiento se le atribuye en Esmirna o en Chíos, aunque han aparecido otras muchas ciudades que pretenden haber sido su cuna. 

Su nombre, en realidad, no era Homero, pues Homero quiere decir “que no ve”, es decir, “ciego”; por lo que, según ciertos historiadores, pudo ser Meónidas, Melesígeno o, más bien, Melesígenes, es decir nacido el día de “las Melesias”, fiestas celebradas en Esmirna en honor a su río, el “Meles”. Pero la posteridad lo ha conocido por su apodo, a causa de haber perdido la vista a mediados de su vida, lo que le incitó más a dedicarse a la escritura de sus obras.  No han faltado quienes nieguen la existencia de Homero como autor de los poemas “Iliada” y “Odisea, atribuyéndoselas a una compilación de la poesía popular griega, elaborada en el transcurso de los siglos. Hecho, que no debe considerarse imposible, cuanto más que, el mismo Homero, las extrajo de antiguas tradiciones y cantos de otros aedas. Federico Augusto Wolf, autor de “Prolegomena ad Homerum sive de opera Homericorum prisca et genuina forma veriisque mutationibus”, afirma que “Iliada” y “Odisea” no podían ser obra de un solo hombre, sino de numerosos poetas, apoyándose en las contradicciones que se observan en algunos cantos de la “Iliada”. Wolf considera, sin embargo, “viva y existente” la personalidad de Homero, aunque como recopilador de todo un caudal épico-poético de siglos anteriores.

jueves, 1 de agosto de 2013

sábado, 20 de julio de 2013

OUSPENSKY, GURDJIEFF Y LOS "FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA" (y II), por Boris Mouravieff

III

La muerte de Katherine Mansfield en el “Instituto” (20) produjo en Ouspensky una fuerte impresión que le llevó a romper con Gurdjieff. Pero una impresión todavía más fuerte le causó el accidente de coche sufrido por Gurdjieff en el cruce de las carreteras nacionales nº 7, de París a Fontainebleau, y nº 168, de Versailles a Choisy-le-Roi.

Gurdjieff regresaba en coche, solo y de noche, de París al Prieuré. Se desconoce la causa del accidente, pero el hecho es que chocó contra el tronco de un árbol a más de sesenta por hora, y resultó gravemente herido. Enterado unos días más tarde, Ouspensky vino a París desde Londres; y ambos fuimos al lugar de la catástrofe.

Abatido, hundido, tras un prolongado silencio me dijo:

- Tengo miedo…, es espantoso… El Instituto de Georges Ivanovitch (Gurdjieff) se creó para escapar a la influencia de la ley del azar bajo la que pasa la vida. Y he aquí que él mismo ha caído bajo el imperio de esa ley…
Y prosiguió:
- Me pregunto aún si ha sido realmente un puro azar (Gurdjieff no valoraba mucho la honradez, como tampoco la personalidad humana en general; ¿Se pasó de la raya?). Les repito, ¡tengo un miedo terrible!

Retomamos el camino, silenciosos. En Fontainebleau entramos en un restaurante para almorzar. Me pidió que telefoneara al Prieuré a su nuera, que formaba parte de los “filósofos del bosque”. Pero no estaba en casa.

Durante el almuerzo, Ouspensky se refirió varias veces a la cuestión del valor real de la honradez. Era claro que para él, el problema era una especie de punto clave. Y, mediante una serie de asociaciones, para mí insondables, relacionaba la cuestión de la honradez con el accidente sufrido por Gurdjieff.

Sin embargo, como hemos dicho, Ouspensky no rompió con Gurdjieff más que físicamente, por así decirlo. Tras ello, y al menos en sus conversaciones conmigo, no le gustaba volver al análisis del “fenómeno Gurdjieff”. Después de varias evasivas, le hice la pregunta directa: por qué evitaba este tipo de conversación que, en mi opinión, podía ser instructiva y de la que al menos se podía sacar una lección.

sábado, 13 de julio de 2013

PRÓLOGO DEL LIBRO "UNA MEDICINA VIVA. PERSPECTIVAS EN TORNO A LA MEDICINA CHINA" Ed. La Liebre de Marzo, por Arnau Oliveres Künzi


En el Occidente contemporáneo la medicina china es una medicina alternativa, en efecto, pero no por ello hay que definirla por comparación con otra medicina, ya que tiene entidad propia. No debemos eludir que la realidad que dio origen a dicha sabiduría de prevención y curación, tradicional y procedente del Extremo Oriente, queda muy alejada de la nuestra, de manera que es probable que nuestra perspectiva cotidiana haga un poco difícil que estemos abiertos a captar su esencia. La medicina china es una medicina viva y, si bien su naturaleza siempre ha sido muy plural, los pilares sobre los que se asienta son muy singulares.
Consciente de que las particularidades de la medicina china se encuentran, sobre todo, en sus principios fundamentales, Arnau Oliveres Künzi nos invita a descubrir el arte médico que se esconde detrás de diez profesionales de referencia y nos exhorta a emprender un viaje en el que aprender no ha de significar solo investigar o explorar, sino también, y sobre todo, cambiar.


sábado, 29 de junio de 2013

EDITORIAL VERANO BOREAL DE 2013

La línea editorial de M.T. ha sido hasta ahora brindar una atención especial, sobre todo, al sentido iniciático de las doctrinas espirituales, sin descuidar algunos estudios más o menos académicos sobre lo mismo bien interesantes en otros aspectos. Una singularidad creemos importante es haber editado por primera vez en España y en castellano el Paramarthasara de Abhinavagupta (1) directamente traducido del sánscrito por Arcadio Rojo con expreso consentimiento del maestro Kammlesh Dutta Tripathy de Varanasi al frente de la línea Sri Vydia del Shivaismo advaita Cachemir, al cual dirigimos todo nuestro reconocimiento. En relación al tasawwuf islámico también han sido preciosas las colaboraciones del sheikh Abdelbaki Meftah de la orden Shadiliyya-Belkaidia de Argel, experto en Ibn ‘Arabi, al que igualmente dirigimos nuestro reconocimiento. Sobre el simbolismo masónico debemos agradecer también los trabajos de varios hermanos que resaltan de él muchos aspectos ignorados por la propia masonería moderna y “social”, a la espera de serle reconocida la dimensión iniciática que le corresponde por principio, aunque muy olvidada incluso por muchos masones contemporáneos.

sábado, 15 de junio de 2013

OUSPENSKY, GURDJIEFF Y LOS "FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA" (I) *, por Boris Mouravieff

Boris Mouravieff  (8 de Marzo 1890, Kronstadt, Rusia. 2 de Septiembre 1966, Suiza).Ver biografía completa en : http://es.wikipedia.org/wiki/Bor%C3%ADs_Muraviev. Durante 17 años Boris Muraviev mantiene una relación de amistad con P. D. Ouspensky. A través suyo conoce a G. I. Gurdjieff, con quién mantendrá independientemente contactos durante su estancia en Francia para después desvincularse de él y sus grupos.  
El concepto que tiene Muraviev de Gurdjieff no es alagador como podría serlo en parte el de J. Evola, que admira no tanto la doctrina pero sí al personaje aún reconociendo algunas de sus brutalidades (quizá porque nunca llegó a conocerlo personalmente). Al igual que Guénon, Muraviev lo considera un auténtico peligro; lo conoce bien y a diferencia de lo que ocurre con el resto de personas afines a él y del propio Ouspensky, no está tan “sugestionado” como para no darse cuenta de lo irregular de su sistema y de la estafa de su “carismática” persona. De esa relación surge este texto, pues el autor estuvo también intensamente interesado toda su vida en la doctrina del Hombre Nuevo que predicaba también Gurdjieff desde otra perspectiva, aunque Muraviev lo hiciera exclusivamente desde la tradición cristiana oriental. Muraviev tiene del cristianismo una idea bastante afectada por el ocultismo desiminónico, como también una gran confianza en el positivisto científico, tanto que está convencido de que al final se sumará a la tradición esotérica ancestral para formar una única y misma cosa.
En cuanto a Gurdjieff y a parte de las ”originalidades” del personaje, de las que sólo podrían salvarse aquellas que colocan en su lugar las pretensiones del hombre ordinario y vulgar, su “doctrina” es una amalgama de retales extraídos de las más variadas despensas: positivismo, cristianismo oriental, sufismo, magia de salón e invenciones de cosecha propia. Solo cabe observar su personal “cosmología” (sus prolijas categorías de mundos y niveles) y su teoría de los “hidrógenos” para comprobar hasta donde puede llegar la fantasía de un personaje cuyas pretensiones rebasan toda medida y cuyos intereses nada tienen de espiritual. Es por este motivo que este tipo de personajes de “por libre” no pueden citar nunca sus fuentes ni maestros sin mentir, ni la inexistente cadena iniciática en la que están integrados.
Quedan claros en la obra los estudiados mecanismos de sugestión y manipulación empleados por la mayoria de impostores que ven compensada su nula o mediocre espiritualidad (véase intelectualidad) con ciertos recursos psíquicos de prestidigitador de bazar, los propios de cualquier lider de grupo sectario, siempre articulados alrededor de alguien tocado por los “hados” de sus propias y únicas pretensiones de ambición personal y de usufructo de los medios de vida de sus víctimas. 
Estos mecanismos parecen seguir en todos los casos un mismo “protocolo” que vemos emplear a los más variados timadores de la pseudo-espiritualidad actual, personajillos que han creado una “marca personal” de esoterismo extraído directamente a veces de medios ocultistas pero apañado y amañado con nociones de más nivel sacadas, entre otros, de René Guénon, del que se apropian su liderazgo intelectual para avalar sus “programas”. Con respecto estos personajes nunca se podría estar demasiado prevenido.




I

Hablar de Ouspensky es hablar de Gurdjieff. Y hablar de Gurdjieff y de Ouspensky es hablar de la Tradición esotérica que, de manera fragmentaria, fue divulgada por uno con la ayuda sustancial del otro (1). La gran dificultad para hablar de los problemas esotéricos consiste en que nuestra civilización, analítica por excelencia, con su especialización llevada al infinito, ha llegado a crear una élite muy culta pero con la particularidad de que, en general, el intelectual no posee más que una ínfima parcela de nuestro Saber. Especialista en su rama, no tiene del resto más que nociones sumarias. Y como este resto implica al conjunto de una vida cada vez más compleja y febril, y a la que hay que hacer frente en todo momento, paralelamente a la fragmentación del Conocimiento se ha creado todo un sistema de “botones”, para que tocándolos el individuo obtenga los efectos deseados sin pasar por el estudio y el trabajo. Pagando lo que haga falta, naturalmente.

Así, el arte de vivir se resume actualmente en la adquisición de conocimientos profundos en un estrecho sector del Conjunto, lo que da ya acceso a la fortuna y a los honores, y para el resto la utilización del sistema de “botones” que responden a todas nuestras necesidades. Ciertamente, también era así en la época de los Griegos y de los Romanos, pero como el mundo antiguo no conocía la especialización a ultranza, el sector de los “botones” era mínimo mientras que el de los conocimientos profundos abrazaba la casi totalidad del Saber de la época.

El sistema de la especialización que, tanto en los estudios como en la realización no es de hecho más que una juiciosa distribución del trabajo, ha permitido las maravillas del progreso. Pero, en contrapartida, ha desacostumbrado al hombre a pensar en profundidad, si no es en un campo específico.

A su vez, esto condujo a la formación desequilibrada del hombre de élite contemporáneo: junto a un espíritu crítico muy acusado, se desarrolló en su subconsciente una insospechada credulidad en lo que quedaba fuera de su especialidad y materias afines.


viernes, 24 de mayo de 2013

EL CERO METAFÍSICO Y LA UNIDAD, por Arjuna

Cuando los creyentes leemos: Y Dios dijo: “Hágase la Luz” y la Luz se hizo, nuestra fe nos hace intuir que fue así, pues, de no haber sido así, es de suponer que no estaríamos ahora aquí y nada existiría.
Y hablando de existir ¿qué significado tiene en realidad esta palabra? Parece proceder de la expresión “ex_estare”, que significa etimológicamente, “estar fuera de”. Lo que implicaría que los que existimos, estamos fuera de algo a lo que se le designa simplemente como “de”. ¿Pero fuera de qué? Porque, desde el mundo de la existencia, distinguimos unas cosas de otras para poder reconocerlas, es decir nos basamos en la distinción, y en ese simple “de” del que estamos fuera, al expresarlo solo y aislado, da la sensación de un lugar de esencial importancia, como si, existir, fuera haber salido de un “Todo” donde no hubieran distinciones. 
Aunque designarlo como el “Todo”, también sería un error, pues, si fuera del Todo, puede haber algo, el Todo ya no sería todo, sino una parte. De ahí que debamos deducir que ese “de”, del que estamos fuera los que existimos, sea la parte esencial del Todo, de la que puede salirse a esa otra situación (la existencia) donde se aprecian las individualidades por el procedimiento de la distinción. Y esto implicaría que ese “Todo”, al que podríamos designar como “Posibilidad Total”, estaría compuesto por la “posibilidad de existir” y la de “no-existir”, es decir por la posibilidad de “salir de” y la de “no salir de”. A esto los metafísicos lo designan como la “Posibilidad de Ser” y la “Posibilidad de No-Ser”, o, más comúnmente, como el “Ser” y el “No-Ser”. Éste último constituiría la esencia pura de lo indiferenciado, de donde todo procede, y, aquél, la posibilidad de diferenciación.

sábado, 4 de mayo de 2013

LA LOGIA Y EL HUEVO DEL MUNDO, por H:. Graal

En cierto punto del manual masónico de instrucción del grado de aprendiz del R. E. A. A. se pregunta: "¿A que puede compararse una Logia regularmente cubierta?".  A lo que se responde: "a la célula orgánica y más especialmente al huevo, que contiene un ser en potencia. Todo cerebro pensante figura como un taller cerrado, una asamblea deliberante y al abrigo de la agitación exterior". La comparación que aquí se establece entre la Logia y el huevo difiere en apariencia de la visión mineral de la misma como imagen arquitectónica del cosmos, identificándola con un ser vivo y orgánico, con un ente pensante, autosuficiente, pues en ella coincide el Templo y el Taller, el espacio sagrado y ritual del trabajo iniciático, lugar de concepciones, gestaciones y elaboraciones rituales, idéntico al "laboratorio" (orar y laborar) y al Athanor alquímicos. La comparación de la Logia con el huevo se extiende también a la célula orgánica y al cerebro, que como él contienen la potencialidad de la vida y el pensamiento, es decir, del Verbo, que es pensamiento (ad-intra) y palabra de vida (ad-extra).

  La diferencia entre el lenguaje arquitectónico (mineral) y el orgánico (animal), solo es aparente, pues la célula es de hecho la "construcción" más simple y sintética del mundo corpóreo, aunque no por ello menos compleja en sus estructuras fundamentales. Y una verdadera construcción arquitectónica también es, por otro lado, un todo "orgánico", una unidad viva que no se limita a la simple suma de sus partes. La propia etimología de célula nos lo confirma: del latín cellula: "celdita", de cella: cuarto pequeño o habitación, de ahí la palabra: celda. El signo astrológico del Sol, idéntico al alquímico del Oro, es una circunferencia con el centro destacado, imagen gráfica también de la célula y del Ser primordial.