“Mundo Tradicional” es una publicación dedicada a la revisión y estudio de los principales aspectos de las diferentes tradiciones espirituales, que también prestará atención a temas de actualidad relacionados directa o indirectamente con ellas, como el arte, la ciencia y las corrientes de pensamiento que, a favor o en contra, ejemplifican el estado general de las cosas dentro de una sociedad llamada “moderna” cuya orientación más clara parece ser una deriva progresiva hacia un estado de confusión lamentablemente más y más generalizado.

miércoles, 20 de abril de 2016

EL TAO COMO ORIGEN Y DESPLIEGUE DE FUERZAS CÓSMICAS EN LA CIVILIZACIÓN CLÁSICA CHINA (I), por Armando Montoya Jordán

En los mundos antiguos, la concepción cosmológica del universo era determinante para la formulación de los lenguajes del saber y la configuración de las disciplinas del conocimiento. Ahora bien, para una concepción tal, todo acto de conocimiento se presentara como un acto que buscara trascender las leyes espacio-temporales que determinan el orden natural que a primera vista determina nuestra existencia, en otras palabras la realidad como finitud. De este modo a partir de la experiencia de lo finito se lleva a cabo una apertura hacia una realidad infinita cuya esencia se presenta de manera ubicua en todo el cosmos. Esto es lo que comúnmente se conoce como “Cosmovisión”, es decir una valoración del mundo a partir de una mirada en la que la naturaleza y el cosmos son vistas como la manifestación de un orden superior, fuente de toda creación y reflejo de una realidad trascendente y omnipresente, cuyo origen es necesariamente divino. 
En el mundo clásico chino, todas las ciencias y disciplinas que configuran la tradición del saber tal y cual fuera reformulado a partir de un marco canónico–síntesis que se inicia durante la era de los “Reinos Combatientes” pero que sobre todo llegó a consolidarse sobre todo durante la dinastía Han- se enmarcan en esa cosmovisión sagrada establecida sobre todo sobre las bases de la doctrina Taoísta y por otras disciplinas arcaicas que los maestros taoístas habían recogido y preservado, y cuyo desarrollo habría continuado en sus obras más representativas (Laozi, Zhuangzi, Liezi, Huainanzi). 

Dicho marco canónico hizo posible la unificación de concepciones cosmológicas procedentes de patrimonios míticos y tradiciones cultuales diversas, a partir de la reelaboración de una serie de doctrinas pero preservadas a partir de entonces en un lenguaje simbólico acorde con el cambio de era. Dichas concepciones son los que conforman el corpus textual de obras clásicas como el Yijing y sobre todo el Daodejing, elaborados por los maestros de las ramas confucianas y taoístas siglos antes de la instauración de la era imperial. El elemento cosmológico más característico de todo este proceso unificador es la noción central de armonía entre el Cielo y la Tierra –ya presente en el Yijing y la obra confuciana- y la noción del Tao como realidad Omnipresente, formulado por la cosmogonía taoísta (Laozi y Zhuangzi principalmente). 

lunes, 4 de abril de 2016

CORRESPONDENCIAS ENTRE EL PROCESO DE LOS TATTVAS Y EL PROCESO DE VAK

Dadas unas consultas de interesados sobre el tema de la correspondencia entre los niveles de Vak (Palabra) y los 36 Tattuas publicamos estas aclaraciones, en base a citas de:
---“VACEl concepto de la Palabra en los textos tántricos hindúes”. Andre  Padoux. Sri Satguru Publications.  Delhi- India.    Capitulo IV.    Los niveles de la Palabra [VAC]
---- “Paramarthasara”, de Abhinavagupta

 Parāvāk   

a) Parāvāk  se identifica con la Suprema Conciencia por encima del proceso de los Tattvas

  “Parāvāk, se identifica con la Suprema Conciencia, que para la Escuela Trika es prakāśa- vimarśa-maya [maya:pleno], que es a la vez la Luz indiferenciada o Pura Conciencia (prakāśa)  y la Concienciación o realización de esta Pura Luz (vimarśa).  
  Estos dos aspectos no pueden ser nunca separados y, por tanto, se encuentran en Parāvāk, a pesar de que el segundo [aspecto] corresponde más en concreto al aspecto de la concienciación. Esto está probado por la afirmación de Abhinavagupta de que Parāvāk está caracterizado por camatkāra, (1) la admiración, la alegría emocionada, el maravillarse, el intenso éxtasis experimentado por la Conciencia al revelarse a Sí Misma y al Concienciarse a Sí Misma, o al contemplar la manifestación que reside [en forma seminal] en su propio Sí Mismo.” …
    Aquí cito el pasaje de Abhinavagupta al respecto:
    “La representación (patryavamarśa) es por naturaleza una verbalización (śabdana), es decir, una enunciación interna o una expresión (antarabhilapa). Esta verbalización, realmente, no tiene nada que ver con el lenguaje [ordinario] y ‘convencional’ (samketa). Es un acto de experiencia subjetiva indiferenciada (camatkāra) comparable a un gesto de asentimiento con la cabeza (subrayando o indicando un acuerdo). Es lo que da vida no solo a la letra a sino a todas las demás que constituyen el lenguaje convencional en el plano de māyā, siendo la base de todas la otras “representaciones” tales como “yo soy Chaitra” o “ Esto es azul” [es decir, tanto de las representaciones mentales reflexivas como de las no reflexivas]. [Esta Palabra es llamada] parā  [esto es, Suprema, entendida como plenitud] porque es la Plenitud y vāk (Palabra) porque habla (vakti), es decir, expresa el universo gracias a esta “representación” (patryavamarśena). Por esta razón, [Upaladeva dice de esta Palabra] que es producida y manifestada (udita) por Ella Misma, porque es conciencia (cid-rupataya), [lo cual significa] que permanece en su propio Sí Mismo [siendo] el “Yo” eternamente existente”…

miércoles, 16 de marzo de 2016

LA DISPOSICIÓN CORÁNICA DE LOS CAPÍTULOS DE LA QUINTA SECCIÓN DE LOS «CO-DESCENSOS» DE LAS FUTÛHÂT AL-MAKIYYA (y II), por 'Abdel Baqi Meftah

EJEMPLIFICACIONES

Podemos ilustrar lo precedente con los siguientes ejemplos:

1) El capítulo 385 corresponde a la primera munâzala. Lleva como título: “El que desprecia triunfa, el que es desdeñado es proscrito”. Su sura es Lo que ha de ocurrir. Está asociada al primer capítulo del Libro de las interpretaciones titulado “La interpretación de la dominación”, cuya idea central es la exaltación y su contrario la humillación. La sura finaliza con la glorificación de al-haqq. Alaba el nombre de tu sublime Señor” (37). En la misma se expone el dominio de tiranos tales como los Thamûd, los ‘Ad, Pharaon, que no glorificaban al-haqq, como en los versículos 32-33: “Y luego, atadle a una cadena de 70 codos de largo; pues, ciertamente, no creyó en Allah, el Grandioso”. Es por ello que el sheikh denomina, en el capítulo 315 de la cuarta sección de las futûhât, a la estancia espiritual de esta sura: “estancia de la necesidad del castigo”. En el segundo dístico de la poesía introductoria del capítulo de la munâzala correspondiente, hace alusión al nombre de la sura Al-hâqqa (Lo que ha de ocurrir) diciendo: “¿No son los nombres (de Dios) la expresión de las esencias (haqâ’iq) de las criaturas?”; y en el capítulo 22 de las futûhât, denomina a la estancia espiritual de esta sura: “estancia de la Verdad principial (al-haqq)”, porque al principio contiene tres menciones del nombre al-hâqqa (38), y que el nombre haqq se encuentra en los últimos versículos (51-52): “pues, realmente, es sin duda la verdad más cierta (haqq al-yaqîn). Glorifica pues el grandioso nombre de tu Señor”. Lo que dice respecto de la localización del Principio supremo (haqq al-haqq)  (39) remite al versículo 17 de la sura: “…ocho (ángeles) llevarán ese día el Trono de tu Señor”.
El sheikh introduce este capítulo mencionando, al final del anterior, la insuflación de los ángeles y la del diablo, aludiendo con ello a los versículos de Lo que ha de ocurrir relativos a aquel que recibe su registro en su mano derecha y el que lo recibe en la mano izquierda (40).
Asimismo, al final de este capítulo, retoma el título, a manera de introducción a la sura de la munâzala del capítulo siguiente, con una alusión al versículo 16 de la sura La pluma (41): “Le golpearemos en el morro”, expresión del desprecio, de la superioridad y del desdeño hacia todo “el que jura en vano, el difamador, calumniador intrigante, el represor del bien, presuntuoso y criminal” (42).

jueves, 3 de marzo de 2016

EL PROCESO DE LOS TATTUAS Y DE LA SHAKTI EN TANTO PARÂVÂK (Palabra Suprema)

VIº CICLO DE ESTUDIO Y MEDITACIÓN: EL SHIVAISMO ADVAITA KASHEMIR.

Conferencia-coloquio a cargo de Manuel Plana.

Sábado 19 de Marzo 2016.
De 18’30 a 21 hs.

Librería Santo Domingo
C/Sant Doménec del Call nº 4. (P.S. Jaume). 08002 BCN.
Tel. 933173222.

Vimos que el despligue de los Tattuas en el Shivaismo advaita Kashemir, es el proceso de auto-manifestación de la divina Shakti según el descenso y/o contracción de sus poderes. También llamada Parâvâk (Palabra Suprema), este proceso se corresponde directamente con el discurso cósmico y con la formación del lenguaje a partir de la auto-Conciencia misma (Samvid o Parâsamvid).

Desde el Pensamiento divino indiferenciado, pasando por la ideación diferenciada, la articulación conceptual y la voz sensible, la Shakti (en forma de Parâvâk, Pashyanti, Madhyama y Vaikhari), despliega todas las posibilidades de lo cognoscible susceptible de expresión en todos los mundos, conformando igualmente las facultades cognitivas y lingüísticas del ser humano.

En este sentido, las letras, en tanto prototipos sintéticos de lo Real inherentes a la Conciencia, son literalmente las “madres” de todo cuanto existe y es inteligible. De ahí que a la Shakti también se la conozca como la suprema Mâtrikâ, siendo las “mâtrikâs” las “pequeñas madres”: las vocales (bijas=semillas) son masculinas y representativas de Shiva, y las consonantes (yonis=vulvas) son femeninas y lo son de la Shakti. Al imbricarse ambas tejen, hilan, articulan y revelan el discurso universal llamado precisamente “Uni-Verso”.

De ahí también la importancia de los Mantras, su ciencia (Mantravidyâ, Bijamantra, Japa…) y su invocación correcta, ya que todos los poderes de la Shakti -y de las shaktis menores- están depositados en ellos. Salvando algunas diferencias, encontraríamos ecos cercanos de esta doctrina en la Cábala hebrea y en la doctrina cristiana del Logos o Verbo.

En esta ocasión, estudiaremos el despliegue de los Tattuas en correspondencia con los cuatro niveles de Vâk.

martes, 23 de febrero de 2016

LA DISPOSICIÓN CORÁNICA DE LOS CAPÍTULOS DE LA QUINTA SECCIÓN DE LOS «CO-DESCENSOS» DE LAS FUTÛHÂT AL-MAKIYYA (I), por 'Abdel Baqi Meftah

El Corán es el fundamento y la fuente del Islam, como principio del sufismo (taçawwuf), de su doctrina y de su vía de realización. La enseñanza de Ibn Arabi, y particularmente su obra mayor, Las Iluminaciones de la Meca (futûhât al-makiyya), está totalmente ordenada por el verbo coránico, como él mismo indica en el capítulo 366 de esta obra: “Todo lo que hemos dicho, en asambleas y en nuestros escritos, proviene exclusivamente de la presencia espiritual del Corán y de sus tesoros…”.
Lo que presenta el señor Meftah en el presente estudio es la arquitectura simbólica de la quinta sección de las Futûhât. Esta sección es la de las “co-descensos” o “encuentros a mitad del camino” (munâzalât). Comprende 78 capítulos, cada uno de los cuales corresponde a un versículo de una sura coránica.
El “Co-descenso (munâzala)” es un modo de conocimiento espiritual caracterizado por el doble movimiento de la elevación de las consciencia del iniciado hacia la presencia divina, y del descenso recíproco de ésta hacia aquel, efectuándose el “encuentro” en un grado intermedio (barzakh). Cada munâzala constituye el desvelamiento particular de un conocimiento (recibido bajo la forma verbal de un “discurso”) que es el del verbo divino expresado por el versículo que le es asociado.
Tal como explica el autor, “la munazâla comprende cuatro partes: la ascensión del servidor, el descenso desde la teofanía señorial, el encuentro a medio camino donde se recibe el discurso, seguido del retorno del servidor al lugar de donde partió, revestido del abrigo de las significaciones de este discurso”. 
Partes que son otras tantas etapas en el proceso de conocimiento realizado por la munâzala. Igualmente es siguiendo este simbolismo cuaternario como está organizado el conjunto de la quinta sección, estando así relacionados sus 78 capítulo a cuatro grupos de suras consecutivas según la colocación en el texto coránico (1).

miércoles, 3 de febrero de 2016

LA VULGARIZACIÓN DEL SECRETO, por Arjuna

Al concluir la lucha que Jacob mantuvo con el ángel de Dios, durante toda la noche, Éste le dijo: - ¡A partir de ahora, ya no te llamarás Jacob, sino Israel! que significa: el que lucha con Él. Este hecho hizo que los descendientes de Jacob, en lugar de llamarse Jacobitas, se llamaran Israelitas; y que el pueblo que constituían, en lugar de llamarse Pueblo de Jacob, se llamara “Pueblo de Israel”. Esto incita a pensar a simple vista -o, lo que es lo mismo: de forma exotérica-, que el Pueblo de Israel, lo constituyen todos los descendientes biológicos de Jacob, el tercer Patriarca que, junto con su abuelo Abraham y su padre Isaac, constituyeron la trilogía conocida como los tres Patriarcas, de los que nacieron las Tradiciones Sagradas Judaísmo y Cristianismo (Recordemos que en el Islam, el único que intervino fue Abraham).

Pero todo iniciado, al profundizar en los Misterios, percibe que “Israel” no es un nombre designado por el hombre, sino que es uno de los pocos nombres designados por Dios, como lo fue el de Adán, el de Jesús en la Anunciación a María y el del Apóstol de la fe, a quien Jesús cambió el su nombre de Simón por el de Cefás o Pedro, que significa Piedra. Y cuando es Dios quien lo designa, el iniciado sabe que es ese nombre, el que permanece durante el tiempo. Por ello, sabe también que el Pueblo de Israel, no lo forman los descendientes biológicos de Jacob, sino todo aquel que durante su vida, después de cruzar el río del Segundo Nacimiento, mantiene su lucha interna con Dios. Y ése es el auténtico iniciado, pues la filiación biológica está limitada a eso: la Biología, mientras que la filiación espiritual, es la que constituye la auténtica Tradición Sagrada, por donde el espíritu viaja de generación en generación. Es israelita, todo aquel que lucha con ese Dios, que todos llevamos dentro.

lunes, 18 de enero de 2016

MODERNO Y MODERNIDAD, por Manuel Plana

La palabra moderno es un adjetivo que prácticamente se ha sustantivizado con el uso, de aquellos que quizá más acepciones tiene. Pero cabe destacar que la palabra en sí poca importancia tendría si no fuera porque ha pasado a denominar el “espíritu” de una sociedad como la occidental, hasta tal punto que todo lo que no es moderno es prácticamente sinónimo de anacrónico, desfasado, primitivo, incluso salvaje, tal como se consideran a muchas de las sociedades no-modernas que aún existen en el planeta. Moderno aquí es sinónimo de progreso, de sociedad “avanzada”, laica, tecno-industrial, científica, democrática, bienestar, riqueza y calidad de vida. Sin embargo, el significado original de la palabra es bien otro y mucho más modesto, palabra modesto que, precisamente, procede de la misma raíz latina que moderno, modus, modo, con muchas acepciones (modismo, modalidad, modoso, modista, manera, modular, molde, moda, modelo, modificar…). La mayoría de estos sentidos originales han desaparecido del concepto general que evoca la palabra, que ahora puede referirse, decíamos, a cosas muy distintas e incluso contrarias a parte de las ya dichas.
Es palabra que puede servir para ponderar como para execrar cualquier cosa según se considere la perspectiva. Para definirse bien necesita sinónimos y antónimos según el contexto en el que se usa, como el que decíamos de anacrónico o retrasado cuando se combina con el factor progreso y avance (especialmente científico-tecnológico). Antiguo, por ejemplo, se opone menos que viejo con moderno pero sí con nuevo, que también parece es un sinónimo suyo. De hecho aquí lo más moderno es lo más nuevo, lo más reciente, que es el sentido literal y original del término. También lo clásico es contrario a lo moderno y a lo nuevo, pero éstos no deben confundirse con lo actual, que incluye un sentido sutil de permanencia del que carece lo moderno y lo nuevo; lo clásico, según como, puede ser incluso más actual que lo nuevo en ciertos momentos. Lo moderno más se identifica con lo novedoso, con la novedad, es decir, lo cambiante, lo fugaz, lo efímero, que con lo verdaderamente nuevo. La misma necesidad de lo nuevo surge de convertir todo en viejo de prisa, usándolo, consumiéndolo y tirándolo. Todo lo nuevo pasa pronto de moda y el mundo moderno es una celebración de este fenómeno, cambiar por cambiar. Pero no es por terror a no repetirse, porque la repetición, la cuantificación y la uniformidad son precisamente las señas de identidad de lo moderno, señas que pueden ser verdaderamente asfixiantes para el individuo sean del color que sean las tendencias que enmascara lo moderno.

sábado, 26 de diciembre de 2015

PERSPECTIVAS NO DUALES DE LA PSIQUE. APROXIMACIÓN FENOMENOLÓGICA AL LOGOS ASTRAL (*) , por Sergio Trallero Moreno

Resumen:
Se plantea en líneas generales la visión de la psique humana y de los límites de su cognición dual desde la perspectiva metafísica de la espiritualidad tradicional, basada en una radical evidencia no dual, tanto epistémica como ontológica, puramente intuitiva, directa e inmanente a la Conciencia misma. Desde esta percepción se constata el sustrato no dual de todo aparecer y manifestación, entre cosmos y hombre, como establecen saberes ancestrales como la Astrología, a pesar de la aparente dinámica dual, polarizada en forma de devenir cíclico. Es así que toda reducción auténticamente fenomenológica debe desembocar en la Conciencia no dual de lo Absoluto, sin ser confundida con la mente de la individualidad humana, que eclipsa y vela en una falsa identidad egoica la única Realidad posible. 


Conocimiento no dual, conciencia y psique

Toda filosofía occidental, principalmente la moderna, permanece prisionera de categorías y esquemas duales, crecientes en la medida que la razón discursiva ha negado o eclipsado toda dimensión gnoseológica que pueda rebasarla. Vemos un mismo paradigma subyacente, como es comúnmente sabido, ya desde Platón entre el mundo arquetípico y el mundo sensible, o en Descartes entre la substancia pensante y la substancia extensa. Pero es la epistemología kantiana la más paradigmática ya que se encuentra en el trasfondo de cualquier esquema psicologista y positivista posterior. Intentando resolver precisamente la dualidad básica moderna entre racionalismo y empirismo, Kant no hizo más que desplazar el problema llegando a un callejón nouménico sin salida, a pesar de intentar salir de él a través de la fe en una “ideas reguladoras” o de la experiencia estética como confluencia de entendimiento e imaginación, soluciones más bien ad hoc en tanto corolario de su personal arquitectónica filosófica. El resultado es un sujeto atrapado en su propio esquema de entendimiento formal además de limitado a los datos sensorios, y al que se le escapa por tanto el sustrato último de su objeto, no empírico. Esto es, la conocida distinción entre el fenómeno y el noúmeno, que incluso podemos entrever en el principio de indeterminación de Heisemberg. Pero, ¿es realmente imposible toda ontología o no digamos ya metafísica (en tanto aprehensión epistémica de lo nouménico esencial) como se desprende de estas categorías y laberintos duales en los que ha desembocado el pensamiento occidental?(1)

jueves, 10 de diciembre de 2015

LA CRUZ CÚBICA Y EL OCTAEDRO, por Xavier Martínez Robles y Honorio Gimeno Pelegrí

La Geometría espacial es un medio muy utilizado por las Tradiciones Sagradas, sobre todo en las lecturas que, de ellas, hacen los grandes Maestros. El I-Ching, en la Tradición Extremo Oriental, y el Vedanta, en el Hinduismo, dan prueba de ello. 
Quizás la teoría de que “una imagen vale más que mil palabras”, fuera aplicable al caso, pero lo que sí es cierto es que las palabras, por sí solas, no pueden abarcar la comprensión de la Verdad revelada; pues, como todos sabemos, muchas veces una sola mirada, es suficiente para la comprensión de una verdad inmutable. 
Siguiendo el caso del I-Ching -que se originó por la teoría de que a Dios no se le puede nombrar, pero se le puede dibujar, lo que dio lugar a los trigramas y los hexagramas-, intentaremos exponer, mediante la Geometría espacial, la representación de la Manifestación divina, basándonos en la Cruz Cúbica y en los Cuerpos Platónicos, concretamente: el Octaedro. 
Para iniciar la representación Geométrica, es interesante empezar por la Ontología de la Zarza Ardiendo (Ahí, acudimos al Judeo-Cristianismo). En este pasaje bíblico Dios se da a conocer a Moisés diciéndole: “Yo Soy el que Soy”. Expresión bastante taxativa de su correspondencia con la hindú: “El Ser Es”. Lo que nos lleva a representarlo geométricamente como el punto origen de todo el Universo, del cual todo emana en la formación de su Manifestación, que constituye lo que en Cristianismo denominamos como “Creación”. 
Geométricamente, de ese punto Original emana el haz de indefinidos radios de longitud indefinida, que colman la totalidad del Universo; por lo que, obviamente, su forma espacial sería la de una esfera. Y, para facilitar la comprensión, haremos que su representación venga dada por los tres diámetros: Zénit-Nadir, Este-Oeste, Sur-Norte, de los que, el primero, unirá los dos polos y, los segundos, los ejes perpendiculares del ecuador; representado así, esos tres diámetros, los ejes de los que puede partir el Universo en cada uno de los Grados de Existencia (Este-Oeste, Sur-Norte), como en el conjunto de todos ellos (Zénit-Nadir). Este cruce de ejes, geométricamente, sería, a todas luces, una cruz cúbica. (Ver Figuras 1 y 2

lunes, 16 de noviembre de 2015

REQUISITOS INICIÁTICOS PARA UNA REALIZACIÓN ESPIRITUAL EFECTIVA SEGÚN EL ADVAITA VEDANTA (Según las indicaciones de Sankara en su Vivekashudamani (La joya suprema del discernimiento) (*), por H:. Graal

Aunque aquí vayan a tratarse los requisitos iniciáticos que contempla el advaita vedanta, veremos que la mayoría no son incompatibles con la iniciación masónica, o no tendrían que serlo, al menos en su generalidad y aplicación individual y a pesar de que en la orden masónica no exista un gurú o maestro espiritual de carne y hueso, siendo substituido por la práctica ritual de un simbolismo sagrado y de un trabajo colectivo realizado bajo los auspicios de los principios espirituales de la orden y la omnipresencia del G:.A:.D:.U:., pues : 

“Allí donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo 18. 20)

Dice Sankara: “Ciertamente, hay tres cosas que son muy difíciles de obtener y que se consiguen solamente por la gracia de Dios: un nacimiento humano, sentir un fuerte anhelo y disposición por alcanzar la liberación espiritual y la protección de un sabio perfecto o Satgurú” (v.3), o aquí en su defecto, de una tradición o vía espiritual viva y una doctrina metafísica perfecta. (La palabra Satgurú, en este caso, cabe analizarla; la sílaba “gu” significa oscuridad, y la sílaba “ru” significa luz; así pues, Gurú es aquel que disipa la oscuridad mediante la revelación de la Luz, que en la masonería es aquello que pide el candidato al entrar en el templo y aquello que dispensa la orden a sus iniciados. “Sat” significa Ser o Verdad, en este caso, el G:.A:.D:.U:. Satguru significaria pues Maestro de la Verdad revelador de la Luz y disipador de la oscuridad.)

“Aquel que después de haber nacido humano (y varón añade Sankara) y como un necio no hace esfuerzo alguno para obtener la liberación, es como si se suicidase. Ese hombre se labra su propia destrucción apegándose a este mundo irreal y a los objetos transitorios.” (v.4)
“¿Hay alguien más estúpido que aquel que después de haber obtenido excepcionalmente un cuerpo humano se deja llevar por la pereza y no hace el debido esfuerzo para realizar el verdadero propósito de esta vida?” (v.5)

jueves, 29 de octubre de 2015

NOTA EDITORIAL. OTOÑO 2015

Mundo Tradicional cumple cinco años de su existencia en la red con un saldo de más de 3000 visitas al mes, principalmente del mundo hispano-hablante, que si bien es nada comparado con otras webs, es bastante, a nuestro parecer, para este tipo de temas, dando por sentado que jamás hemos pretendido ser “populares”, hacer proselitismo ni vulgarizar los temas.
A estas alturas y visto que algunos sitios y blogs usan nuestros trabajos y estudios originales (más de un centenar ya), a la vez que algunos seguidores se han puesto en contacto con la Redacción, tendríamos que señalar de nuevo que, a pesar de tocar tradiciones diversas, ninguna se toca desde “fuera” o desde un saber “académico”, y mucho menos de “aficionado” o de “buscador”. 
Curiosamente, algunos asiduos a M.T. nos han llamado “académicos” o han deducido que lo somos a decir por la seriedad y el rigor en el tratamiento de los temas. Sin embargo, no lo somos y francamente no nos interesa la óptica “escolar” ni académica, ni la erudición ni el historicismo, bien interesantes desde otro punto de vista pero que no es el nuestro. 
Nuestra perspectiva es esencialmente iniciática con toda modestia, precisamente porque es la que menos atención prestan los medios y los medias en general, sino no es casi siempre desde un lamentable enfoque pseudo-iniciático cuando mucho, cargado empero de pueriles pretensiones. Vale decir que nuestro enfoque se desprende de linajes iniciáticos bien concretos y reales y nada más… ni menos.
Hemos intentado cumplir lo mejor posible con el enunciado del subtítulo: Espiritualidad de Oriente y de Occidente, sobretodo acercando tradiciones vivas pero prácticamente desconocidas de Oriente a Occidente, como el Shivaismo advaita cachemir y el Tasawwuf islámico, sin dejar de ser fieles al espíritu de ellas mismas y sin intención de alterar su discurso con la excusa de  “adaptarlas” a la mentalidad occidental.
Esperamos poder continuar con tan loable labor y ser útiles a muchas personas que ya mismo sienten un intenso deseo de ser realmente ellas mismas y no un confuso producto mental del difícil medio que nos ha tocado vivir.
                                                                                            
La Redacción

jueves, 15 de octubre de 2015

LA SHAKTI Y EL DESPLIEGUE DEL UNIVERSO EN EL SHIVAISMO ADVAITA CACHEMIR, por Manuel Plana

En el Shivaismo advaita Cachemir, también llamado Trika, el proceso cosmológico (o cosmogónico) no hace sino reseguir, como en un juego de papiroflexia, las diferentes contracciones o “pliegues” de los poderes divinos resumidos todos en la divina Shakti, íntima consorte de Shiva. Aunque nociones aquí aparentemente contrarias, contracción y despliegue se complementan, ya que la primera lo es con respecto al Principio y la segunda con respecto a la manifestación. Estos poderes o energías, aunque en número ilimitado, se resumen todos en tres principales: Icchâ-Shakti (Poder de Voluntad), Jñâna-Shakti (Poder de Conocimiento) y Kriyâ-Shakti (Poder de Acción o de Hacer-jugando –Lila o Kridâ),  a las que se añaden también Cid-Shakti (Poder de Conciencia) y Ânanda-Shakti (Poder de Beatitud o Plenitud – Pûrna). (1)
Entiéndase que estos poderes son ilimitados, infinitos y eternos, ligados respectivamente a la Omnipotencia (Sarvarkartrtuam), la Omnisciencia (Sarvajñatuam) y la Omnipresencia (Vyâpakatuam) divinas inherentes al Sí-Mísmo o Pâramahanta (Yo Supremo). No son atributos, cualidades o hipóstasis, como  tampoco lo es Su Shakti, sino el poder indivisible e inseparable de Shiva de tomar conciencia de Sí-Mismo (Vimarsha) como tal.
Este despliegue se efectúa según un número determinado de Tattuas, categorías o condiciones de manifestación (2), 36 en total, las cuales se dividen en tres principales grupos: la Tattuas puros o no-duales (Aparâ), los puros-impuros (Parâ-Aparâ), y los impuros (Aparâ). El grado de pureza lo marca precisamente el carácter más o menos no-dual de los mismos, que según “desciende” el proceso de contracción divina (Akhyati), se vela progresivamente con la falsa apariencia dual de los mismos por efecto de Mâyâ, y decimos falsa apariencia dual porque realmente todo el proceso es no dual, pues jamás implica separación o división de la Unidad no-dual o sin segundo de Shiva. En efecto, entre el Tattua supremo o Shiva y el último, Prithivi, la solidez  y “corporalidad” del elemento Tierra, no existe separación o escisión ninguna. Ningún otro que Shiva podría manifestarse aún en los estadios más burdos y particularizados del Ser, pues Él es también Omniforme. De igual modo, la estructura de los 36 Tattuas no es estática a modo de “lista” sucesiva de condiciones, sino que: “Además, en las escrituras se ha determinado que en cada unos de los Tattuas o categorías existen los treinta y seis Tattuas. Igualmente, todos los treinta y seis Tattuas residen únicamente en Shiva”. (Parâtrinshikâ Vivarana 5-8 (3).