“Mundo Tradicional” es una publicación dedicada a la revisión y estudio de los principales aspectos de las diferentes tradiciones espirituales, que también prestará atención a temas de actualidad relacionados directa o indirectamente con ellas, como el arte, la ciencia y las corrientes de pensamiento que, a favor o en contra, ejemplifican el estado general de las cosas dentro de una sociedad llamada “moderna” cuya orientación más clara parece ser una deriva progresiva hacia un estado de confusión lamentablemente más y más generalizado.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La Sabiduría de la No-Dualidad. Mónica Cavallé. Ed. Kairós.

Ya habíamos señalado la importante línea de estudios académicos sobre tradiciones no duales de Oriente que en nuestro país habían inaugurado unos cuantos especialistas con un importante surtido de obras (ver en M.T. de Mª Teresa Román: Una aproximación a las sabidurías orientales no duales), especialistas que, quizá no por casualidad, son damas la mayoría.
En esta ocasión adjuntamos enlace directo con un libro de Mónica Cavallé ahora accesible en PDF en Internet: La Sabiduría de la no-dualidad. (Edi. Kairós). M. Cavallé es una de las pioneras en esta línea, y toda su obra en conjunto es una preciosa herramienta para comprender este pensamiento tanto como una eficaz introducción al tema del advaita. Aunque centrada en el Vedanta y sobretodo en Nisargadatta Maharaj, la autora no solo nos ofrece una amplia visión del mismo, sino que nos hace primero conscientes de las limitaciones que implica el pensamiento dual, absolutamente arraigado y “normalizado” en la cultura occidental con la pretensión, además, de ser el único posible y el auténtico, error que queda al descubierto al conocer su verdadero alcance en todos los campos del saber y de la acción.

La Redacción.


miércoles, 31 de agosto de 2016

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA NO-DUALIDAD DE LA CONSCIENCIA (Según el Shivaismo advaita de Cachemira)*, por Manuel Plana

  • El mundo Occidental y menos el moderno, no ha conocido nunca la lógica y/o el pensamiento no-dual. Las bases de su civilización son duales (Fundación griega, romana, cristiana y moderna ). Con ésta última (poco más de cuatro siglos) deja de ser dualidad-armónica para definirse como puro dualismo.
  • Por ello para comprender la lógica no-dual tendríamos primero que tomar consciencia clara de nuestro propio pensar dual y todo lo que implica, pues además de ser inconscientes de ello creemos que es la única y la mejor manera de procesar mentalmente la realidad.
  • La lógica no-dual es integrativa y sintetizadora, la dual es fragmentadora y analítica, lo cual no significa que la primera no utilice el análisis, solo que para llegar a conclusiones diferentes.
  • La primera se fundamenta en la Unidad de lo Real y en la unicidad de la existencia: apunta a la trascendencia y subraya su unidad indivisible con la inmanencia. La segunda se fundamenta en la realidad empírica, la accesible a los sentidos. Si es religiosa no niega la trascendencia, pero subraya la diferencia y la separación con la inmanencia. La atea niega toda realidad trascendente para afirmar sólo la material-inmanente.
  • La lógica no-dual tradicional respeta e incluye la visión dual ya que tiene un grado de legitimidad, no obstante la confirma como resultante de la ignorancia (Mâyâ), ya que es ella la que crea la ilusión separativa (de todas las cosas existentes) en el seno de la Realidad unitaria e “indivisible” del Ser y la existencia. Establece una división ilusoria entre el sujeto experimentador de esa existencia y el objeto experimentado (conocimiento, voluntad, acción).

domingo, 14 de agosto de 2016

¿UN MÁS ALLÁ DE LA CONSCIENCIA? (*), por David Dubois

¿Hay un más allá de la consciencia? Algunas autoridades lo han afirmado, como Nisargadatta Maharaj. Y otros antes de él, como la escuela del Nyâya-Vaisheshika, para quién el estado de liberación es un estado de inconsciencia, ya que la consciencia no es nuestra verdadera naturaleza, sino solamente una cualidad, un atributo entre otros del que nos libramos en el momento de la liberación. Este estado de liberación no es un estado de felicidad, de plenitud, sino una ausencia de todo sufrimiento y de toda experiencia, un estado que realmente no lo es. Además, la consciencia es el fundamento de toda experiencia, así pues, también de todo sufrimiento. Liberarse de la consciencia es, pues, liberarse del sufrimiento. 
Es este un tema de las filosofías  de Occidente, que, de diferentes maneras por cierto, celebran la supra-consciencia o la inconsciencia; desde el “incognoscible” de Dionisio el Aeropagita (teología negativa), hasta la veladas sobre-alcoholizadas de nuestros jóvenes. Por lo tanto, ¿el Absoluto es otra cosa que la consciencia? La consciencia ¿es un estado susceptible de sobrepasarse? Y ¿qué es la consciencia?
Para algunos, como para el budista Nâgârjuna, toda consciencia implica una dualidad del sujeto y del objeto. En Occidente se dirá que toda consciencia es consciencia de alguna cosa. La corriente budista que Nâgârjuna testimonia, comparará la consciencia con una espada que no puede cortarse ella misma. Dicho de otro modo, no hay consciencia de sí. Es justo una apariencia, un falso semblante, un mito, una manera de hablar sin reflexionar. 
Sin embargo, ¿qué sería una consciencia sin consciencia de sí, una consciencia  de algún modo inconsciente?
Otra corriente budista afirma al contrario que la consciencia es consciencia de ella misma, sin dualidad entre sujeto y objeto, tal como un lámpara es ella misma su luz propia sin necesidad de otra lámpara. Esta corriente, presente en los orígenes del Gran Vehículo (mahâyâna), devendrá la escuela de la práctica del yoga (yogâcâra), según la cual todo es construcción mental. 

viernes, 29 de julio de 2016

EL TAO COMO ORIGEN Y DESPLIEGUE DE FUERZAS CÓSMICAS EN LA CIVILIZACIÓN CLÁSICA CHINA (y II), por Armando Montoya Jordán

                  Arquetipos alquímicos Qian y Kun
En su vertiente “tántrica”, conocida como el Arte de la Alcoba (Fángzhōngshù 房中術), la alquimia operaba una transformación del régimen ontológico de manera radical,  pues la búsqueda de la integración de las fuerzas opuestas era solo posible mediante la exaltación de la energía sexual. 

En concreto, se aceptaba que el magnetismo de la energía sexual era el único medio efectivo para la superación de la experiencia ordinaria, es decir la realidad sensible. La finalidad de dichas prácticas era realizar un estado de conciencia unitiva utilizando el encauzamiento magnético de la energía sexual- que los antiguos chinos llamaban “Transformar la esencia en hálito”. Dicho de otro modo, se buscaba el despertar al Yang verdadero oculto en los riñones (recordemos que en la simbología de las correspondencias de la alquimia y la medicina clásica, los riñones son el arca donde reposa el Jing, , la llamada Esencia, y como tal, se identifica con el elemento Agua o Kan la sede del dragón). A su vez, se reactivaba el Yin verdadero oculto en el corazón (que en la simbología de las correspondencias es la residencia del Fuego o Li ).De esta manera se  inducía una alteración de los procesos naturales que regían la constitución del hombre ordinario, para de este modo restablecer el estatuto anterior al régimen del plano condicionado, plano caracterizado por la lucha de fuerzas opuestas.

Digamos que en un orden normal de los procesos fisiológicos, el ritmo de todo acto sexual genera una vibración que tiende a condicionar a los participantes de la unión amatoria a la embriaguez erótica, con la consiguiente provocación del clímax de la emisión seminal, lo que finalmente acaba en un síncope de la fuerza masculina. Se trata de un fenómeno que obedece a las leyes más elementales de la naturaleza, y que el mundo clásico chino se lo relacionaba con la pulsión del Jing , la Esencia, fuente tanto de la sangre como del semen. Ahora bien, el magisterio alquímico del Fángzhōngshù 房中術, buscaba más bien lo inverso, en otras palabras, el despertar de las fuerzas menos manifiestas, pero precisamente poseedoras ellas de una virtud capaz de trascender las leyes más externas que moldean la naturaleza fisiológica que condiciona el acto sexual. Para ello era necesario instaurar el régimen del Fuego. 

sábado, 16 de julio de 2016

ALGUNAS ACLARACIONES SOBRE LOS LINAJES INICIÁTICOS EN PRESENCIA DEL SHIVAISMO ADVAITA DE CACHEMIRA, por Manuel Plana

Visto que algunas personas, publicaciones y webs nacionales e internacionales, afirman que swami Lakshman Joo ha sido el último gran maestro de este linaje, y por lo tanto ya no hay del mismo más maestros en presencia, y dado que esta afirmación es falsa, creemos necesario subsanar este error quizá algo intencionado. 
Precisamente, este linaje (sampradaya) dispone de maestros bien vivos e importantes, reconocidos y respetados como gurujjis en su lugar de residencia (especialmente en Varanasi, Ujjain y Shrinagar, India), y continuan manteniéndo el depósito espiritual contenido en dicho linaje, su doctrina y su sâdhana y dando dikshâ y transmisión.
Recordemos que el sampradaya y/o dikshâ de S. Lakshman Joo (o Swami Jii) lo recibe directamente de  Swami Mahatabkak ; este de Swami Ram (1852-1914) y este de Swami Manakak (1860). A su vez, Swami Rameshwar Jha (1895-1981), pándit vedántico de renombre en Varanasi y Ujjain, lo recibe de S. Lakshman Joo en 1934. A raíz de esta transmisión, entró al poco tiempo en el estado de Pùrnatâpratyabhijña o reconocimiento de la Identidad perfecta con su Señor. 
Entre finales de los sesenta y principios de los setenta, Rameshwar Jha inicia a Gopinat Kaviraj (también iniciado por Swami Vishuddhânanda en el Vedanta) y a Kamlesh Datta Tripathy. El primero murió hace unos años (maestro de Jaideva Shing entre otros); el segundo reside actualmente en Varanasi y es un reconocido pándit del shivaismo y gurujji de este linaje “acharya rameshwar  Jha abhinavaguptapada”, además de otros cargos. 
Ciertamente, esta tradición y este linaje, a diferencia de otros, no se ha vulgarizado ni siquiera en India, ni sus representantes tienen el menor interés de hacerlo, sobretodo vistas las consecuencias de su ambigua difusión en Occidente, especialmente, por parte de  algunos “espontáneos”  y también de “schoolars” bien poco aptos para tal menester. 

viernes, 1 de julio de 2016

CICLO DE ESTUDIO Y MEDITACIÓN: EL “SHIVAISMO KASHEMIR ADVAITA (NO DUAL)"

2016 MES DE JULIO DOBLE RETIRO

RETIRO 1º: 16 SABADO mañana 10.00 a 14.00 / tarde 16.00 a 19.00
17 DOMINGO mañana 10.00 a 14.00 / tarde 16.00 a 19.00

RETIRO 2º:  23 SABADO mañana 10.00 a 14.00 / tarde 16.00 a 19.00
24 DOMINGO mañana 10.00 a 14.00 / tarde 16.00 a 19.00


LIBRERÍA SANTO DOMINGO
Carrer de Sant Domènec del Call, 4
08002 BARCELONA  Barri Gòtic.  P.S.Jaume
Tfno.  933 173 222

A cargo de:
Dr. Arcadio Rojo.  Iniciado hace 10 años por su Guruji Kamleshadatta Triphati [discípulo del Acharya Rameshwara Jha, discípulo de Swami Lakshman Joo] en la Tradición No Dual del “Shivaismo Kashemir”. Perteneciente al grupo de sadhakas [iniciados] de esta Tradición en Barcelona. De su Maestro ha recibido oralmente las enseñanzas sobre el “PARAMARTHASARA” [“La esencia de la Suprema Verdad”] de Abhinavagupta; primero en la “Kalidasa Academy” en Ujjain, Estado de Madhya Pradesh (India) y posteriormente, en el año 2009, y en el presente año 2016 en la ciudad de Benarés. Esta transmisión la sigue en su lengua original el Sánscrito, a cuyo aprendizaje se dedica desde hace años. Licenciado en Filosofía Pura y Doctor en Antropología [Culturas Informáticas].


Paramārthasāra
LA ESENCIA DE LA SUPREMA VERDAD

DE ABHINAVAGUPTA CON EL COMENTARIO DE YOGARAYA

ESTUDIO Y MEDITACIÓN DEL VERSO 1
SU SIGNIFICADO Y PRINCIPALES TÉRMINOS SÁNSCRITOS A PARTIR DE LA TRANSMISIÓN ORAL DE KAMALESHADATTA TRIPATHI

Se tendrán como textos de apoyo:

1) la propia traducción del sanscrito del Paramārthasāra de KAMALESHADATTA TRIPATHI
2) la traducción del sanscrito de Deba Brata Sensharma y la traducción al castellano de Arcadio Rojo.
3) el texto directo en sanscrito y la traducción del Hermano Gabriel Pradipaka

Nota: Los textos 2) y 3) se adjuntan a los participantes en este Ciclo de Estudio y Meditación

* SE RUEGA IGUALMENTE LA INSCRIPCIÓN PERSONAL PREVIA EN EL MAIL: mundotradicional@gmail.com 

miércoles, 22 de junio de 2016

NOTA: “SI NO HAY DIABLO NO HAY DIOS...”, por Manuel Plana

A menudo se oye decir esta frase: “Si no hay Diablo no hay Dios”... Y ésta parece ser, en efecto, la opinión de muchos, incluidos los que visten sotana, que colocan ambos al mismo nivel, sin darse cuenta de que al hacerlo relativizan lo más alto y magnifican lo más bajo dislocando los conceptos. Además, todos los contrarios han de resolverse finalmente en una unidad superior que los comprende como complementarios y no ya como contrarios. Entonces ya no hablamos de realidades absolutas y menos del Dios verdadero, sinó acaso de ángeles y demonios, de Devas y Asuras, de San Miguel y de Satanás, lo cual es otra cosa muy distinta.
La teología más elemental no ve al diablo como enemigo de Dios sinó del hombre, ya que Dios, siendo infinito, omnipotente y omnisciente no podría tener contrarios ni nada podría entrar en oposición con Él. Si tuviéramos que clasificar a todas esas entidades según su estatuto ontológico, veríamos que ángeles y demonios no pertenecen al dominio puramente espiritual sinó al anímico, al angélico, el mundo sutil del alma del que habla San Pablo: “Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas (insidias) del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas (aire).” (Ef. 6:11-12). 
En efecto, el llamado “Príncipe de éste mundo” no es solo “malo”. Si aparece como tal es sobretodo porque asume el papel de demiurgo o artesano divino que dispone los límites de este mundo, las leyes materiales según un planteamiento dual hecho de contrarios aparentes, que al interactuar “recrean” el fluir psicosomático del mundo como “corriente de las formas”, dentro de un sinfín constante de “coagulaciones y disoluciones”, un mundo en verdad evanescente, el mundo “sub-lunar” de los antiguos, el de la “generación y la corrupción”.  Por eso dice el Eclesiastés (1. 1-9): “Nada nuevo hay bajo el sol… solo vanidad de vanidades”. Y decimos contrarios “aparentes” porque es ese demiurgo mismo quién crea la ilusión de dualidad en el seno de la unidad misma, pues, no existe dualidad (sino es la propia ilusión de límite) ni contrarios irreductibles. Sin embargo, cuidemos de no personificar demasiado a esa entidad ni de proyectarla hacia fuera, en el “otro” porque, precisamente, la “otredad” es el efecto de la dualidad y el dualismo. En el propio concepto de “límite”, de finitud, de caducidad, está implícita la idea del mal y lo malo, pero si no fuera por ellos la manifestación, el mundo, el universo o la existencia condicionada y formal no podrían existir.

miércoles, 8 de junio de 2016

EL PINTOR TRADICIONAL EN LA INDIA. Su papel social y su estatuto, por Renaldo Maduro


Adjuntamos enlace a un estudio muy interesante del Sr. Renaldo Maduro sobre el papel y la función tradicional de la pintura en la tradición hindú. Se observa las diferentes connotaciones que ha tenido y tiene dentro de ella, y también las diferentes castas que la han tratado, pues, lejos de ser inherente o exclusiva a la de los artesanos (vaishyas), ha estado presente en todas.





viernes, 20 de mayo de 2016

EDITORIAL PRIMAVERA 2016

En M.T. se entrecruzan diferentes líneas tradicionales bastante diferentes en muchos aspectos. Hasta ahora hemos intentado presentar un espectro amplio del panorama espiritual tradicional, aunque siempre dentro de nuestras posibilidades y de las tradiciones que conocemos directamente o conocen los colaboradores. Ese espectro incluye la Masonería, la tradición Hermética, la Alquimia, la Astrología (o Ciclología) tradicional, el Sufismo y el Shivaísmo advaita de Cachemira, también ocasionalmente el Taoísmo y las tradiciones precolombinas. 
Curiosamente, la experiencia personal de varios de los colaboradores de M.T. les ha llevado decididamente de Occidente a Oriente pasando, en su andadura de muchos años, por la experiencia iniciática de estas vías espirituales. Por ello hemos dedicado hasta aquí toda nuestra atención a su mensaje doctrinal y simbólico.
Sin embargo, el encuentro real, iniciático, incluso físico, con tradiciones poderosamente metafísicas y no-duales de Oriente, nos ha permitido descubrir una clara jerarquía entre las diferentes formas tradicionales vivas y accesibles, jerarquía que a veces pasa desapercibida incluso por parte de “guenonianos” y “perennialistas”, plenamente confiados en la “unidad trascendente de todas las tradiciones”, y por tanto, en una especie de “igualitarismo” entre las mismas. Esta jerarquía la establece la propia coherencia interna y metafísica de ellas mismas, pero sobretodo su caracter efectivamente no-dual, o no-dual dual, o bien simple y llanamente dual.
Precisamente y desde hace años, algunas de las primeras se están difundiendo en Occidente de manera arto falseada, como por ejemplo el Tantrismo o el Shivaísmo cachemir,  bien por “especialistas” o “maestros” poco recomendables, bien por académicos que interpretan de manera “escolar”, preñada de prejuicios racionalistas, historicistas y modernizantes, las más elevadas nociones metafísicas. En efecto, dado que la lógica no-dual es prácticamente desconocida en el mundo occidental y más aún en el moderno, orgullosamente dual y dualista, M.T. prestará una atención especial a estos temas y a estas tradiciones. 

martes, 10 de mayo de 2016

LA VISIÓN RECONSTRUCTIVA (A modo de manifiesto), por Manuel Plana

La fórmula aristotélica: “somos lo que conocemos” puede aplicarse perfectamente al mundo de la visión y de las artes visuales: “vemos lo que conocemos”.
El ojo no ve sino lo que le dicta la programación mental del individuo. Esta programación condiciona completamente los significados de lo que vemos tanto como de lo que conocemos. Ver, conocer y ser se tornan aquí sinónimos. (1)
La realidad que llamamos objetiva permanece siempre condicionada por la subjetividad del individuo, por su programación cultural, mental y personal, los cuales y a modo de filtros, revisten lo no-conocido con los ropajes y categorías de lo conocido (aprendido y asumido), con lo cual el conocer no implica revelación ninguna, ningún desvelamiento o despertar a un nuevo enfoque capaz de “ampliar” la consciencia, ni una verdadera “recreación” de lo real, que siempre se abre a lo infinito porque no está “cerrado” (ni sobre sí mismo ni a efectos de algo exterior a él) sino que constituye, precisamente, la experiencia de su posibilidad ilimitada de conocerlo y vivirlo.
Aprender a ver o ver en verdad implicaría, ante todo, liberarse de esta programación mental hecha de hábitos y pre-juicios (suposiciones) personificados, extraídos de una “cultura” (un caldo de cultivo mental colectivo) cuya definición y descripción de la realidad está sujeta siempre a los flujos de una mentalidad general que cambia con los tiempos junto a convenciones y limitaciones nuevas. Aprender a ver implicaría re-aprender la realidad, aprender a conocerla con parámetros nuevos y sobretodo verdaderos, y tener de ella una percepción y un conocimiento directos, sin filtros, sin pre-concepciones de ninguna especie. 
Como eso no es fácil o casi imposible a la práctica (2), primero tendríamos que recuperar la memoria del hecho simbólico, y después re-significar, re-nombrar de nuevo la realidad o al menos nuestro imaginario simbólico, nuestro universo conceptual de significados propios, lo que incluiría una reforma completa del pensamiento: la mente traduce la realidad según el significado que da a sus propios códigos simbólicos.

miércoles, 20 de abril de 2016

EL TAO COMO ORIGEN Y DESPLIEGUE DE FUERZAS CÓSMICAS EN LA CIVILIZACIÓN CLÁSICA CHINA (I), por Armando Montoya Jordán

En los mundos antiguos, todo lenguaje del saber y todo arte era enmarcado en una concepción cosmológica universal, para a partir de ahí, configurar las disciplinas del conocimiento, las ciencias y por extensión todo todo paradigma mítico, estableciendo de este modo los fundamentos de una tradición. Ahora bien, para una concepción tal, todo acto de conocimiento se presenta necesariamente como un experiencia que buscará trascender las leyes espacio-temporales que determinan el denominado orden natural que a primera vista determina nuestra existencia, en otras palabras la realidad como finitud. De este modo, a partir de la experiencia de lo finito se llevará a cabo una apertura hacia una realidad infinita cuya esencia se manifiesta de manera ubicua en todo el cosmos. Esto es lo que comúnmente se conoce como “Cosmovisión”, es decir una valoración del mundo a partir de una mirada en la que la naturaleza y el cosmos son vistas como la manifestación de un orden superior, orden que es la fuente de toda creación. Desde la perspectiva tradicional, el mundo no es más que un reflejo de una realidad trascendente y omnipresente, cuyo origen es necesariamente divino.
En el mundo clásico chino, todas las ciencias y disciplinas que configuraron la tradición del saber tal y cual fuera reformulado a partir de la síntesis  canónica que emergió durante la era de los “Reinos Combatientes´´, se enmarcaron en esa cosmovisión sagrada establecida principalmente sobre las bases de la doctrina taoísta, y en menor grado sobre la doctrina confuciana. Resulta evidente que los maestros taoístas se vieron a sí mismo como los herederos de ciertas disciplinas arcaicas que el taoísmo había recogido y preservado, y cuyo desarrollo resulta evidente en sus obras más representativas (Laozi, Zhuangzi, Liezi, y sobre todo Huainanzi). 

Dicho marco canónico hizo posible la unificación de concepciones cosmológicas procedentes de patrimonios míticos y tradiciones cultuales diversas, a partir de la reelaboración de una serie de doctrinas pero preservadas a partir de entonces en un lenguaje simbólico acorde con el cambio de era. Dichas concepciones son los que conforman el corpus textual de obras clásicas como el Yijing y sobre todo el Daodejing, elaborados por los maestros de las ramas confucianas y taoístas siglos antes de la instauración de la era imperial. El elemento cosmológico más característico de todo este proceso unificador es la noción central de armonía entre el Cielo y la Tierra –ya presente en el Yijing y la obra confuciana- y la noción del Tao como realidad Omnipresente, formulado por la cosmogonía taoísta (Laozi y Zhuangzi principalmente). 

lunes, 4 de abril de 2016

CORRESPONDENCIAS ENTRE EL PROCESO DE LOS TATTVAS Y EL PROCESO DE VAK

Dadas unas consultas de interesados sobre el tema de la correspondencia entre los niveles de Vak (Palabra) y los 36 Tattuas publicamos estas aclaraciones, en base a citas de:
---“VACEl concepto de la Palabra en los textos tántricos hindúes”. Andre  Padoux. Sri Satguru Publications.  Delhi- India.    Capitulo IV.    Los niveles de la Palabra [VAC]
---- “Paramarthasara”, de Abhinavagupta

 Parāvāk   

a) Parāvāk  se identifica con la Suprema Conciencia por encima del proceso de los Tattvas

  “Parāvāk, se identifica con la Suprema Conciencia, que para la Escuela Trika es prakāśa- vimarśa-maya [maya:pleno], que es a la vez la Luz indiferenciada o Pura Conciencia (prakāśa)  y la Concienciación o realización de esta Pura Luz (vimarśa).  
  Estos dos aspectos no pueden ser nunca separados y, por tanto, se encuentran en Parāvāk, a pesar de que el segundo [aspecto] corresponde más en concreto al aspecto de la concienciación. Esto está probado por la afirmación de Abhinavagupta de que Parāvāk está caracterizado por camatkāra, (1) la admiración, la alegría emocionada, el maravillarse, el intenso éxtasis experimentado por la Conciencia al revelarse a Sí Misma y al Concienciarse a Sí Misma, o al contemplar la manifestación que reside [en forma seminal] en su propio Sí Mismo.” …
    Aquí cito el pasaje de Abhinavagupta al respecto:
    “La representación (patryavamarśa) es por naturaleza una verbalización (śabdana), es decir, una enunciación interna o una expresión (antarabhilapa). Esta verbalización, realmente, no tiene nada que ver con el lenguaje [ordinario] y ‘convencional’ (samketa). Es un acto de experiencia subjetiva indiferenciada (camatkāra) comparable a un gesto de asentimiento con la cabeza (subrayando o indicando un acuerdo). Es lo que da vida no solo a la letra a sino a todas las demás que constituyen el lenguaje convencional en el plano de māyā, siendo la base de todas la otras “representaciones” tales como “yo soy Chaitra” o “ Esto es azul” [es decir, tanto de las representaciones mentales reflexivas como de las no reflexivas]. [Esta Palabra es llamada] parā  [esto es, Suprema, entendida como plenitud] porque es la Plenitud y vāk (Palabra) porque habla (vakti), es decir, expresa el universo gracias a esta “representación” (patryavamarśena). Por esta razón, [Upaladeva dice de esta Palabra] que es producida y manifestada (udita) por Ella Misma, porque es conciencia (cid-rupataya), [lo cual significa] que permanece en su propio Sí Mismo [siendo] el “Yo” eternamente existente”…