Mundo Tradicional es una publicación dedicada al estudio de la espiritualidad de Oriente y de Occidente, especialmente de algunas de sus formas tradicionales, destacando la importancia de su mensaje y su plena actualidad a la hora de orientarse cabalmente dentro del confuso ámbito de las corrientes y modas del pensamiento moderno, tan extrañas al verdadero espíritu humano.

martes, 17 de enero de 2017

DE LO IN-CONCEBIBLE E IN-IMAGINABLE, por 'Abdel Hakim

Existe un oscuro dominio que no se puede concebir, es decir, crear un concepto de él, una abstracción, y que además ni siquiera se puede imaginar, crear una imagen, una figura. Un vértigo inexplicable nos asalta cuando focalizamos la atención en estas tinieblas fronterizas, cuando sumergimos la conciencia en la realidad de la nube primordial, en el océano informe e ilimitado de la inmanifestación, en el abismo del Absoluto que todo lo penetra, allí donde se desvanecen las miradas, se pierden las referencias y se disuelve todo vestigio temporal. 

Pero, ¿cómo hablar de lo que no se puede hablar, cómo señalar lo que ni siquiera se puede apuntar, como experimentar lo que escapa a cualquier aprehensión, cómo pensar lo impensable, cómo representar lo que ni siquiera se puede simbolizar? 

Qué hay más allá de la facultades de la percepción ordinaria, ya sean físicas o psíquicas, ya sean sensibles o sutiles, ya sean visibles o invisibles;  en la región donde los símbolos dejan de ser huellas y se volatilizan; en el lugar donde las semillas de la existencia son posibilidades ilimitadas; en el territorio de lo insondable y de lo inefable, de lo que no puede ser afirmado si no es por negación, de lo que sólo trascendiendo la manifestación aparece manifestado con nitidez.

domingo, 1 de enero de 2017

¿NECESIDAD O NO DE LA PRÁCTICA EXOTERICA?, por H:. Graal

Siendo un tema bastante recurrente, hace algún tiempo hubo cierta polémica entre algunos “guenonianos” al pronunciarse sobre la necesidad o no de la práctica de un exoterismo por parte de los iniciados en alguna forma de esoterismo. Tomando como referencia el capítulo siete: Necesidad del exoterismo, del libro Iniciación y realización espiritual, Guénon insiste en que lo más normal y recomendable para un iniciado es la práctica de ambos aspectos de la misma tradición.  Sin embargo, unos lo suscriben pero otros lo rebaten después de hacer verdaderas filigranas con el texto para llevar el agua a su molino. A parte de afirmarlo claramente, Guénon da buenos argumentos para apoyarlo. Pero los que no están de acuerdo afirman que, a un masón, por ejemplo, le basta su programa iniciático para cumplir espiritualmente, sin necesidad de practicar ningún exoterismo  (eso dicho, precisamente, por quién toma a Guénon como “su guía intelectual”). 
Para ser exactos, Guénon toca el tema considerando exclusivamente a los iniciados que pertenecen a tradiciones religiosas, sean musulmanas y/o sobre todo para el caso de los masones cristianos. (1) Y es lógico, ya que en las formas tradicionales que no tienen ese doble programa, es decir, que son exclusivamente iniciáticas-esotéricas, el dilema no se presenta. 

sábado, 17 de diciembre de 2016

DIFICULTADES DEL ACERCAMIENTO A LA NO-DUALIDAD, por Georges Vallin

Georges Vallin (1921 – 1983) Francia.  Fue profesor de filosofía y de metafísica (Lyon).  Sanscritista y Maestro de conferencias (Nancy) y uno de los primeros en tocar la metafísica no-dual con rigor y nitidez. Quizá es el primer “guenoniano” que en el ámbito académico expone una nueva visión de la espiritualidad tradicional desde el ángulo del hinduismo advaita, especialmente del Vedanta, señalando de paso los grandes inconvenientes del pensar dual occidental y su modo de procesar mentalmente la espiritualidad y la realidad.

En La Perspective métaphysique (Presses Universitaires, 1959), hemos procurado mostrar que los modelos teóricos de tipo metafísico, cosmológico, antropológico o espiritual que nos ofrecen las grandes tradiciones de Oriente (Advaïta-Vedanta, Budismo Mahâyana, Taoísmo) permiten al pensador occidental capaz de entenderlas, observar con una mirada nueva y crítica a la mayoría de grandes modelos teóricos elaborados por la filosofía o la teología de Occidente. Y creemos que la verdadera “revolución copernicana” de la filosofía que pondría fin a nuestro imperialismo cultural y a nuestro provincianismo metafísico, correspondería al estallido de nuestros familiares modelos teóricos y a su integración en las perspectivas, a la vez más amplias y más profundas, que se expresan en las grandes doctrinas orientales de la No-dualidad, y particularmente en el Advaïta-Vedanta del Hinduísmo.

El carácter fundamental de los modelos teóricos que nos ofrecen las diversas formulaciones del No-dualismo oriental consiste en la afirmación simultánea y paradójica de la Trascendencia radical del Absoluto y de su inmanencia integral en el mundo o en la manifestación. Esta trascendencia a la vez radical e integradora del Absoluto nos parece que constituye la expresión más auténtica y más acabada de lo que Nietzsche llamaba “la afirmación originaria”, situándose más allá del “nihilismo” y de la fuga hacia los “tras-mundos”, pero de la que la propia filosofía de Nietzsche no nos da más que una expresión mutilada.

viernes, 2 de diciembre de 2016

EL SÍNDROME DE MATRIX (En clave de sainete), por Neo

Desde el estreno de la película “Matrix” y su consiguiente saga (1), muchas personas se han convencido y muchas otras se lo están planteando seriamente, que vivimos una existencia virtual, digital. Que todo es irreal, un fabuloso programa informático. Y que nuestros cuerpos reales están depositados en almacenes bio-energéticos controlados por algún gobierno en la sombra tal y como en la película. 
El caso es que esta creencia se extiende como epidemia a la población tomando cada vez más consistencia. Asociaciones, grupos de encuentro, plataformas reivindicativas, se han ido organizando para preveer una solución. Pero todo son especulaciones en el vacío, pues de momento nadie ha encontrado una prueba fehaciente que confirme la sospecha ni, de ser cierta, forma alguna de escapar de Matrix, o de  algún indicio que pudiera orientarlos en tal empeño; Matrix, dicen, tiene el monopolio absoluto de la realidad.
Por lo mismo, también han surgido partidarios en contra de la, sin duda, teoría más “conspiracionista” de la historia, que tildan de paranóica y de ingénuos a sus prosélitos. Entre éstos, no son pocos los que buscan insistentemente algún “Neo” por Internet que les guíe y les confirme en su campaña, pero hasta ahora todos los Neos han resultado una estafa. Otros intentan convencerlos de su error con razonamientos convincentes. En el mundo de Matrix, les dicen, la gente es esclava sin saberlo de un mundo artificial creado por una máquina, pero su vida, aunque falsa o quizá por eso, se desenvuelve de manera bastante apacible y normal para que el rebaño virtual humano no despierte. Es un “mundo feliz” de humanos-marioneta virtuales. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

CERRADURAS EN FORMA DE CORAZÓN, por H:. Graal

La forma de corazón que presentan muchas cerraduras que decoran las puertas de los templos e iglesias antiguos, y también de muchas viviendas civiles de la época, es un modelo ya presente en la Edad Media (seguramente muy anterior) pero que prolifera especialmente a partir del siglo XVII al XIX, impulsado sin duda por el culto cristiano del Sagrado Corazón de Jesús (1).  Este modelo puede variar; se presenta bien sólo, flamígero, irradiante o con diferentes emblemas añadidos, como una corona en la parte superior, una cruz, etc... Es muy interesante encontrar en una sola pieza diferentes símbolos ligados por una misma analogía: la puerta y el pasaje, el corazón y el centro, el cerrojo y las llaves, amén de otras decoraciones añadidas.  En todo caso es bien conocida la importancia que tienen todos esos elementos dentro del simbolismo sagrado de la mayoría de tradiciones, que aquí se reúnen para formar una especie de síntesis o compendio del proceso iniciático mismo. 

No nos extenderemos sobre el simbolismo de la puerta, solo recordar que el Verbo en el cristianismo, el Logos platónico, es el arquetipo espiritual de la puerta, por la que se accede al Reino de los Cielos y al Padre. Y dado que este Reino "está dentro de nosotros", su aplicación microcósmica coincide igualmente con el corazón, centro del ser y sede vital del organismo, el cual es también aquí la cerradura de una puerta.  En el caso del templo, esta puerta comunica un espacio sagrado con otro ordinario;  en el caso del microcosmos, es el centro del estado humano el que comunica con el Corazón del Cielo, así llamado en muchas tradiciones distintas al Sol como representante sensible del Principio divino, pues, efectivamente, por su papel vivificador y central su función natural es análoga a la del corazón en el organismo.   Es por el centro del estado humano, por el corazón, que el ser comunica con el Eje del Mundo, es decir, con otros estados superiores del Sí mismo y la realidad universal, totalmente inaprensibles fuera de ese centro.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

EL PAPEL DE LA CONCIENCIA EN LAS TRADICIONES METAFÍSICAS (y III), por Manuel Plana

De algún modo, en sus deducciones Guénon acaba insinuando una trascendencia de la conciencia, una realidad superior de ella misma que no resulta precisamente de transponer su modalidad individual (citta) a lo universal (Caitanya), sino debido a sus propias características en el fondo informales e ilimitadas, es decir, no-duales, tesis fundamental de este trabajo. Sin embargo, ahí se acaban sus observaciones, sin desarrollar y sin modificar su postura anterior con respecto a ella. 

Sin embargo, lo que cabe recalcar para comprender bien el tema es que:

“Lo interesante radica en el hecho de que en el microcosmos, esto es, en el plano del sujeto individual, cittam (conciencia ligada a lo mental) no deja de ser Conciencia Suprema que permanece inmutable en todos los cambios. Así cuando leemos : CAITANYÂTMÂ, (el primer Sutra de los Shiva-Sutras de Vasugupta), el Sutra se refiere a la Conciencia Suprema y, a su vez, a la conciencia individual (Cid-Anu en el Trika), âtmâ, que trasciende toda limitación y es la substancia íntima del Universo.” (…) Caitanya siempre es idéntica a Sí Misma porque nunca es afectada por las relaciones de espacio o tiempo, aun cuando es el sustrato mismo de ambas categorías. Así que no debe confundirse la conciencia empírica, cittam, que connota relación y dualidad con algún objeto, con la Conciencia Suprema (en Sí), que el Shivaismo Trika llama de diferentes maneras: Caitanya, Shiva, Cid, Cittam, Citta, Samvid, Parâsamvid, Shiva-Sahkti, etc…” Traducción y comentarios a los Shiva-Sutras de Vasugupta. Xicoténcatl Martínez Ruíz. Lancaster University. Pg. 147.

lunes, 17 de octubre de 2016

EL PAPEL DE LA CONCIENCIA EN LAS TRADICIONES METAFÍSICAS (II), por Manuel Plana

Curiosamente, un autor tan poco moderno y ajeno a prejuicios religiosos como René Guénon, opina lo mismo sobre el papel de la conciencia, a pesar de tomar prácticamente todo de la tradición hindú para explicar la metafísica, aunque sólo del Vedanta de Shankara, no de la tradición agámica (shaiva) ni del Tantra, que de alguna manera los encontramos diseminados por casi todas las corrientes a partir de cierta época. Él veía en Shankara al máximo exponente de la ortodoxia brahmánica advaita; sin embargo, no llegó a conocer a fondo, (tanto como, por ejemplo, Arthur Avalon al que cita y respeta), el rico acerbo no-dual del shivaismo y de otras corrientes tanto o más ortodoxas y arcaicas como los Vedas. Y aquí no nos referimos al shivaismo como complemento (en la Trimurti) del vishnuismo brahmánico, sino al shivaismo védico, agámico y tántrico mucho más anterior, realmente prehistórico.

De la conciencia dice Guénon:
“El conocimiento, entendido absolutamente y en toda su universalidad, no tiene en ningún caso como sinónimo o equivalente a la consciencia, cuyo dominio es solo co-extensivo al de ciertos estados de ser determinados, de forma que no es sino en estos estados, con exclusión de todos los demás, donde el conocimiento se realiza por medio de lo que podemos llamar con propiedad una “toma de consciencia.”    (…)  

Pero a pesar de asimilar el conocimiento mismo a una “toma de conciencia”, al autor no ve identidad entre ellos.  

“La consciencia, como la hemos entendido precedentemente, incluso en su forma más general y sin restringirla a su forma específicamente humana, no es más que un modo contingente y específico de conocimiento bajo ciertas condiciones, una propiedad inherente al ser considerado en ciertos estados de manifestación; con mayor razón, no podría hablarse de ella en ningún grado para los estados incondicionados, es decir, para todo lo que sobrepasa el Ser, puesto que ni siquiera es aplicable a todo el Ser. Por el contrario, el conocimiento considerado en sí mismo e independiente de las condiciones correspondientes a cualquier estado particular, no puede admitir ninguna restricción y, para adecuarse a la verdad total, debe ser co-extensivo no solamente al Ser, sino a la misma Posibilidad Universal y, por tanto, debe ser infinito como ésta necesariamente lo es.” Los estados múltiples del ser. C.XVI. Conocimiento y consciencia. René Guénon.

viernes, 30 de septiembre de 2016

EL PAPEL DE LA CONCIENCIA EN LAS TRADICIONES METAFÍSICAS (I), por Manuel Plana

La identidad entre la Conciencia y el Sí Mismo divino o Ser Supremo (Uno sin segundo, Parâmashiva, Parabrâhman, Parâmâtmâ…), hasta el punto de nombrar Suprema Conciencia a Dios mismo (Parâsamvid, Samvit, Caitanya…) es algo común y normal en las tradiciones hindúes, especialmente en los ágamas (doctrinas textuales shivaitas, advaitas y dvaitas, algunas arcaicas), en los Tantras, etc… aunque también en los Vedas. Las fuentes que lo afirman son abrumadoras. Citaremos unas cuantas: (*)

“Caitanyamâtmâ”.

La Conciencia (Caitanya, omnisciente y omnipotente) es el Sí Mismo (Âtmâ, el Ser o la verdadera naturaleza de la Realidad). Shiva-Sutras. 1ª sección Shâmbhavopaya. 1er. Sloka. Vasugupta.

“Brahman es pura Conciencia”. Aitareya Upanishad. V. Rg Veda 3. 

“Yo soy la pura Conciencia sin ninguna forma”. Avadhut Gîta. Sloka 8. Dattatreya.

“Dentro de la conciencia moran el firmamento y el mundo; dentro moran el fuego y el aire, el sol y la luna, los relámpagos y las estrellas, todo lo que está y todo lo que no está en el universo”. Aitareya Upanishad VIII, 1-3.

“El Âtmâ es todo conciencia y santidad, y el cuerpo es todo carne e impureza. Considerar a ambos como idénticos es el colmo de la ignorancia”.  Aparoksha Anubhuti. S. 19. Shankaracharya.

“El omnipenetrante (Shiva), indisolublemente unido a su suprema energía (Shakti), resplandece en los dos estados (vigilia y sueño) bajo los aspectos de conocimiento (sujeto) y cognoscible (objeto). Por lo demás, Él es la conciencia misma.”  Spanda’karika. Sloka 18. Vasugupta.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La Sabiduría de la No-Dualidad. Mónica Cavallé. Ed. Kairós.

Ya habíamos señalado la importante línea de estudios académicos sobre tradiciones no duales de Oriente que en nuestro país habían inaugurado unos cuantos especialistas con un importante surtido de obras (ver en M.T. de Mª Teresa Román: Una aproximación a las sabidurías orientales no duales), especialistas que, quizá no por casualidad, son damas la mayoría.
En esta ocasión adjuntamos enlace directo con un libro de Mónica Cavallé ahora accesible en PDF en Internet: La Sabiduría de la no-dualidad. (Edi. Kairós). M. Cavallé es una de las pioneras en esta línea, y toda su obra en conjunto es una preciosa herramienta para comprender este pensamiento tanto como una eficaz introducción al tema del advaita. Aunque centrada en el Vedanta y sobretodo en Nisargadatta Maharaj, la autora no solo nos ofrece una amplia visión del mismo, sino que nos hace primero conscientes de las limitaciones que implica el pensamiento dual, absolutamente arraigado y “normalizado” en la cultura occidental con la pretensión, además, de ser el único posible y el auténtico, error que queda al descubierto al conocer su verdadero alcance en todos los campos del saber y de la acción.

La Redacción.


miércoles, 31 de agosto de 2016

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA NO-DUALIDAD DE LA CONSCIENCIA (Según el Shivaismo advaita de Cachemira)*, por Manuel Plana

  • El mundo Occidental y menos el moderno, no ha conocido nunca la lógica y/o el pensamiento no-dual. Las bases de su civilización son duales (Fundación griega, romana, cristiana y moderna ). Con ésta última (poco más de cuatro siglos) deja de ser dualidad-armónica para definirse como puro dualismo.
  • Por ello para comprender la lógica no-dual tendríamos primero que tomar consciencia clara de nuestro propio pensar dual y todo lo que implica, pues además de ser inconscientes de ello creemos que es la única y la mejor manera de procesar mentalmente la realidad.
  • La lógica no-dual es integrativa y sintetizadora, la dual es fragmentadora y analítica, lo cual no significa que la primera no utilice el análisis, solo que para llegar a conclusiones diferentes.
  • La primera se fundamenta en la Unidad de lo Real y en la unicidad de la existencia: apunta a la trascendencia y subraya su unidad indivisible con la inmanencia. La segunda se fundamenta en la realidad empírica, la accesible a los sentidos. Si es religiosa no niega la trascendencia, pero subraya la diferencia y la separación con la inmanencia. La atea niega toda realidad trascendente para afirmar sólo la material-inmanente.
  • La lógica no-dual tradicional respeta e incluye la visión dual ya que tiene un grado de legitimidad, no obstante la confirma como resultante de la ignorancia (Mâyâ), ya que es ella la que crea la ilusión separativa (de todas las cosas existentes) en el seno de la Realidad unitaria e “indivisible” del Ser y la existencia. Establece una división ilusoria entre el sujeto experimentador de esa existencia y el objeto experimentado (conocimiento, voluntad, acción).

domingo, 14 de agosto de 2016

¿UN MÁS ALLÁ DE LA CONSCIENCIA? (*), por David Dubois

¿Hay un más allá de la consciencia? Algunas autoridades lo han afirmado, como Nisargadatta Maharaj. Y otros antes de él, como la escuela del Nyâya-Vaisheshika, para quién el estado de liberación es un estado de inconsciencia, ya que la consciencia no es nuestra verdadera naturaleza, sino solamente una cualidad, un atributo entre otros del que nos libramos en el momento de la liberación. Este estado de liberación no es un estado de felicidad, de plenitud, sino una ausencia de todo sufrimiento y de toda experiencia, un estado que realmente no lo es. Además, la consciencia es el fundamento de toda experiencia, así pues, también de todo sufrimiento. Liberarse de la consciencia es, pues, liberarse del sufrimiento. 
Es este un tema de las filosofías  de Occidente, que, de diferentes maneras por cierto, celebran la supra-consciencia o la inconsciencia; desde el “incognoscible” de Dionisio el Aeropagita (teología negativa), hasta la veladas sobre-alcoholizadas de nuestros jóvenes. Por lo tanto, ¿el Absoluto es otra cosa que la consciencia? La consciencia ¿es un estado susceptible de sobrepasarse? Y ¿qué es la consciencia?
Para algunos, como para el budista Nâgârjuna, toda consciencia implica una dualidad del sujeto y del objeto. En Occidente se dirá que toda consciencia es consciencia de alguna cosa. La corriente budista que Nâgârjuna testimonia, comparará la consciencia con una espada que no puede cortarse ella misma. Dicho de otro modo, no hay consciencia de sí. Es justo una apariencia, un falso semblante, un mito, una manera de hablar sin reflexionar. 
Sin embargo, ¿qué sería una consciencia sin consciencia de sí, una consciencia  de algún modo inconsciente?
Otra corriente budista afirma al contrario que la consciencia es consciencia de ella misma, sin dualidad entre sujeto y objeto, tal como un lámpara es ella misma su luz propia sin necesidad de otra lámpara. Esta corriente, presente en los orígenes del Gran Vehículo (mahâyâna), devendrá la escuela de la práctica del yoga (yogâcâra), según la cual todo es construcción mental. 

viernes, 29 de julio de 2016

EL TAO COMO ORIGEN Y DESPLIEGUE DE FUERZAS CÓSMICAS EN LA CIVILIZACIÓN CLÁSICA CHINA (y II), por Armando Montoya Jordán

                  Arquetipos alquímicos Qian y Kun
En su vertiente “tántrica”, conocida como el Arte de la Alcoba (Fángzhōngshù 房中術), la alquimia operaba una transformación del régimen ontológico de manera radical,  pues la búsqueda de la integración de las fuerzas opuestas era solo posible mediante la exaltación de la energía sexual. 

En concreto, se aceptaba que el magnetismo de la energía sexual era el único medio efectivo para la superación de la experiencia ordinaria, es decir la realidad sensible. La finalidad de dichas prácticas era realizar un estado de conciencia unitiva utilizando el encauzamiento magnético de la energía sexual- que los antiguos chinos llamaban “Transformar la esencia en hálito”. Dicho de otro modo, se buscaba el despertar al Yang verdadero oculto en los riñones (recordemos que en la simbología de las correspondencias de la alquimia y la medicina clásica, los riñones son el arca donde reposa el Jing, , la llamada Esencia, y como tal, se identifica con el elemento Agua o Kan la sede del dragón). A su vez, se reactivaba el Yin verdadero oculto en el corazón (que en la simbología de las correspondencias es la residencia del Fuego o Li ).De esta manera se  inducía una alteración de los procesos naturales que regían la constitución del hombre ordinario, para de este modo restablecer el estatuto anterior al régimen del plano condicionado, plano caracterizado por la lucha de fuerzas opuestas.

Digamos que en un orden normal de los procesos fisiológicos, el ritmo de todo acto sexual genera una vibración que tiende a condicionar a los participantes de la unión amatoria a la embriaguez erótica, con la consiguiente provocación del clímax de la emisión seminal, lo que finalmente acaba en un síncope de la fuerza masculina. Se trata de un fenómeno que obedece a las leyes más elementales de la naturaleza, y que el mundo clásico chino se lo relacionaba con la pulsión del Jing , la Esencia, fuente tanto de la sangre como del semen. Ahora bien, el magisterio alquímico del Fángzhōngshù 房中術, buscaba más bien lo inverso, en otras palabras, el despertar de las fuerzas menos manifiestas, pero precisamente poseedoras ellas de una virtud capaz de trascender las leyes más externas que moldean la naturaleza fisiológica que condiciona el acto sexual. Para ello era necesario instaurar el régimen del Fuego.