Mundo Tradicional es una publicación dedicada al estudio de la espiritualidad de Oriente y de Occidente, especialmente de algunas de sus formas tradicionales, destacando la importancia de su mensaje y su plena actualidad a la hora de orientarse cabalmente dentro del confuso ámbito de las corrientes y modas del pensamiento moderno, tan extrañas al verdadero espíritu humano.

sábado, 11 de noviembre de 2017

LA ESTRECHA CORRESPONDENCIA ENTRE LOS CONCEPTOS ISLÁMICO Y CRISTIANO DE LA SANTIDAD, por Abdelbâqî Meftah

Los conceptos de la santidad (wilâya)(1) en el cristianismo y el Islam están íntimamente ligados y pueden ser enfocados bajo dos aspectos: metafísico e histórico.
El punto de vista metafísico, que es universal, dirige todos los demás grados de conocimiento en el conjunto de las tradiciones. El shaykh Muhyîdîn Ibn Arabi (560-638H / 1165-1240) trata de ello en numerosos pasajes de la suma enciclopédica al-futuhât al-makkiyya (2), al igual que ‘Abd al-Karîm al-Jîlî (767-832 H / 1366-1429) en su obra al-insân al-kâmil (3).
Por otra parte, Frithjof Schuon (1907-1998) hizo una exposición general de esta idea en dos libros: De la unidad trascendente de las religiones y Comprender el Islam.
Desde el punto de vista histórico, la documentación es limitada y las fuentes escasas, pues muy a menudo el tema es ocultado y voluntariamente escondido, a pesar de su profundidad y sus importantes aplicaciones, ocultación dirigida a su misma naturaleza. Que nosotros sepamos, aparte de algunos breves escritos carentes de precisión y claridad, la cuestión no ha sido abordada más que por Ibn Arabî, y el célebre sufí René Guénon (shaykh ‘Abd al-Wahîd Yahya: 1886-1951) que abrió Occidente al Islam  y al sufismo.
Este último, inicialmente cristiano, salido de una familia católica, más tarde musulmán egipcio instalado en Egipto hasta su muerte, pudo por ello experimentar plenamente el estrecho parentesco entre las formas cristiana e islámica de la santidad. Pese a ello, negaba haber abandonado la religión cristiana u otra para entrar en Islam, o haberse adherido a una nueva religión distinta de la que había seguido anteriormente.
Esta posición es perfectamente acorde con las afirmaciones de Ibn Arabî sobre la apostasía (al-ridda) y la entrada en Islam del judío o del cristiano. En efecto, dice: “El profeta Muhammad vino solamente a llamar la gente al islam. Los teólogos literalistas (‘ulamâ’ al-rusûm) afirman que esta conversión es imperativa, mientras que para nosotros esto no es así. Los cristianos, como al conjunto de las gentes del Libro, cuando entran en Islam, no cambian de religión (dîn), pues ésta comporta la fe en Muhammad y la adopción de su Ley cuando es enviado. Además, siendo su mensaje universal, nadie cambia de religión cuando entra en islam. Comprende pues esto". (4)

miércoles, 25 de octubre de 2017

EDITORIAL SÉPTIMO ANIVERSARIO

Bajo el nombre "Mundo Tradicional. Espiritualidad de Oriente y Occidente" nació hace siete años el proyecto de crear una revista-blog con la finalidad de difundir en el espacio virtual aspectos y formas de espiritualidad genuinas, fieles en su transmisión a sus orígenes revelados y lo más depuradas posibles de elementos espurios. 
Con gran satisfacción cumplimos este septenio de vigencia, con un total de 162 publicaciones de nivel a día de hoy, ya sean trabajos originales de autor o traducciones de textos en otras lenguas, inéditos al castellano. Una proeza impensable en un contexto y deriva como la actual, en la que abundan las mezcolanzas y fantasías nueva era, la piratería y apropiación de lo ajeno, o el aderezo interesado para consumo e impacto rápido, que denotan la falta de creatividad intelectual y sobre todo la incomprensión de la genuina Sabiduría Perenne. 
Con el tiempo, y modestamente, los visitantes han ido en un paulatino ascenso, así como los lectores que nos han remitido sus felicitaciones, inquietudes o cuestiones acordes a los temas abordados. 
Desde sus comienzos, como hemos reiterado en varias ocasiones, nos hemos propuesto abordar diferentes tradiciones sagradas siempre desde dentro, mostrando sus implicaciones iniciáticas y compromiso con la realización espiritual sincera, frente a otros abordajes más academicistas y externos, pero sin por ello renunciar al rigor doctrinal necesario que nos diferencia de las supercherías tan de moda. 
En este sentido, ha habido una importante labor de difusión y clarificación respecto al Sufismo o tasawwuf islámico, en tanto última Revelación profética y tal vez la más próxima a Occidente con una cierta regularidad, sin dejar de ser oriental y sin dejar de ser muy basta y heterogénea en sus distintas vías o turuq 
Del mismo modo, con el tiempo nos hemos centrado en presentar la considerada por muchos tradición vigente más antigua: el Shivaísmo tántrico de Cachemira, corriente advaita prevédica con una finura y sutileza doctrinal tal vez inigualables en la expresión prístina de su metafísica, y prácticamente desconocida en Occidente, al menos en lengua hispana, en la que presentamos algunas traducciones de shashtras de primer orden. 
Todo ello juntamente con importantes estudios y aproximaciones a la tradición hermético-occidental, a través del simbolismo masónico, la alquimia y la astrología principalmente, sin descuidar puntualmente trabajos sobre otros ámbitos como el chamanismo primitivo, el taoísmo, y la crítica del arte y de la modernidad. 
En ésta última dirección, y acorde a la perspectiva tradicional, siempre hemos puesto énfasis a la hora de discriminar la auténtica espiritualidad de la falsa, así como en diseccionar el proceso de oscurecimiento que capitanea el Occidente moderno, sumido en la ignorancia dual, puesto que queramos o no formamos parte de él, aunque sea ilusoriamente. 
Esperemos que continúe nuestra labor, bien sea discreta y sutilmente, en medio de esta frenética sociedad de la información y de las redes sociales en su papel aglutinante y disolvente, inevitable en el presente fin de ciclo pero que también ofrece nuevas posibilidades para quien permanece despierto en Espíritu.

La Redacción

viernes, 13 de octubre de 2017

NOTA: ¿EXISTE “UNA” TRADICIÓN OCCIDENTAL Y “UNA” TRADICIÓN ORIENTAL?

Dada la presencia de grupos –sobretodo por internet- que declarándose incondicionales de René Guénon se reclaman igualmente herederos directos de “una”  o de “la” tradición occidental, con el cristianismo de base, entendiendo por esta tradición la Hermética, la Rosacruz, la Cábala (cristiana), el neoplatonismo renacentista y alguna otra más (disciplinas como Tarot, Astrología, Alquimia…), en tanto surgida de la Tradición Primordial pero presentando al mismo tiempo su oferta o programa “espiritual” formado por un batiburrillo de nociones simbólicas de diferentes tradiciones, incluidas también algunas orientales, citaremos al respecto lo que el propio René Guénon opina  del asunto, extraído de su artículo: Les contrefaçons de l’idée traditionnelle, (publicado en los números de noviembre y diciembre de 1936 de la revista Études Traditionelles, formando parte de varias recopilaciones posteriores):

“…es por el procedimiento “sincrético” del que acabamos de hablar, que se ha visto constituir una pretendida “tradición oriental”, la de los teosofístas, no teniendo de oriental más que una terminología mal comprendida y mal aplicada; y como este mundo –el de los “grupos esotéricos”- está siempre “dividido contra él mismo”, siguiendo la palabra evangélica, los ocultistas franceses, por espíritu de oposición y de “concurrencia”, edificaron a su vez una supuesta “tradición occidental” de mismo género de la que muchos elementos, especialmente aquellos que sacaron de la Kabala, pueden difícilmente llamarse occidentales en cuanto a su origen, sino en cuanto a la manera especial de cómo ellos lo interpretan. Los primeros presentan su “tradición” como expresión misma de la “sabiduría antigua”; los segundos, quizá un poco más modestos en sus pretensiones, buscaron sobretodo hacer pasar su “sincretismo” por una “síntesis”, pues hay pocos que hayan abusado tanto de esta última palabra. Si los primeros se mostraban así tan ambiciosos, es quizá porque de hecho, había en el origen de su “movimiento” influencias bastante enigmáticas y de las que ellos mismos habrían sido bien incapaces de determinar la verdadera naturaleza. Por lo que respecta a los segundos, no sabían más que demasiado bien que detrás de ellos no había nada, que su obra no era más que la de algunas individualidades reducidas a sus propios medios, y si llegó a darse que “alguna cosa” diferente se introdujo allí también, no fue ciertamente más que mucho más tarde. No sería muy difícil hacer a estos dos casos, considerados bajo esta relación, la aplicación de lo que hemos dicho hace un momento, pudiendo dejar a cada cual el cuidado de sacar por él mismo las consecuencias que le parecerán derivarse lógicamente.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LÓGICAS NO DUALES (y II), por Arcadio Rojo

La lógica de la no dualidad: las tradiciones no duales

Antes de entrar en la descripción de la Lógica no-dual no puedo dejar de señalar la existencia de Tradiciones basadas en un Dualismo Armónico. Según esta visión tradicional el universo está presidida por dos principios complementarios que son la manifestación armónica, en última instancia, de una Realidad Suprema no-dual. 
Muchas Tradiciones africanas se basan en este dualismo armónico tal y como señala Ferran Iniesta al referirse a «Emitai y el despliegue de las grandes cosmologías africanas»: «Y es que  el Principio Supremo Thot o Amma organizó las diferencias complementarias sobre pares de contrarios: así, la Ogdoada egipcia Hermopolitana tenía en su seno la pareja Amon-Amaunet (el Oculto y la Manifestada), de igual modo que los Diola en el sur senegalés tienen en Emitai el nivel invisible del Principio creador y el aspecto manifiesto de la lluvia material, que son los dos significados por contexto de la única palabra Emitai (o Atemit, en otra variante)» (26). 
Igualmente podemos citar en África a la Tradición Basaa en Camerún como otro ejemplo de dualismo armónico presidido por el Mbok. Ferran Iniesta lo expresa de esta manera: «Podría intentarse una aproximación teórica entre el Mbok y Maat con su equivalencia en el logos griego, ya que todos esos términos suponen medida, orden, armonía, justicia, pero, también, conjunto y totalidad cósmica. El Ser Supremo o Divinidad (Nlolombi) no se confunde con el Mbok, ya que el Dios genera el mundo y es entonces cuando la armonía universal se establece en un movimiento constante que genera belleza y nuevos equilibrios» (27). 
Una vez señalada de modo sintético lo que podríamos llamar una Lógica Dual Armónica, comenzaré ahora con un acercamiento previo a la Lógica y a la visión no – dual de la realidad citando frases de Textos  de Tradiciones No – Duales al respecto. 

martes, 12 de septiembre de 2017

LÓGICAS NO DUALES (I), por Arcadio Rojo

Con ocasión de un homenaje al profesor Ferran Iniesta, conocido especialista de las culturas africanas, profesor de la universidad central de Barcelona, algunos compañeros suyos le dedicaron un libro coincidiendo con su jubilación (Reis negres, cabells blancs, terra vermella. Ed. Bellaterra, 2016). De uno de ellos, el profesor Arcadio Rojo, del cual M. T. ha publicado varios trabajos, incluida la traducción de varios versos del PARAMÂRTHASÂRA de Abhinavagupta, publicamos el texto incluido en el libro por su importante interés con respecto al pensamiento y la lógica no-dual. 
La Redacción

A Ferran Iniesta, con quien tanto he vivido la difícil singladura tradicional a través del ignorante mar del Occidente moderno, que también es Shiva.   

¿Qué alternativas se pueden plantear a las diferentes crisis a las que nos aboca en Occidente nuestro modo de vida particular?  Como veremos con más detalle, quisiera subrayar que cuando un Sistema o Sociedad está en crisis aguda, la primera reacción que se produce es la del surgimiento y desarrollo de un tipo de movimientos sociales que luchan para que esta Sociedad cumpla sus fines. En el caso de nuestro mundo occidental esto se concreta en conseguir trabajo industrial para todos, creación de empleo y de empresas, mayor producción de artefactos, salarios dignos, servicios sociales de calidad, etc., en definitiva, la consolidación del llamado «estado del bienestar». Pero, lo que es más difícil, es que se plantee una crítica radical a ese modelo social en crisis y que se hagan las reflexiones necesarias para recurrir a otros principios y reglas diferentes y alternativas.
     Precisamente las reflexiones, que siguen a continuación van en esta línea, es decir, la de mostrar otras formas de estar en el mundo radicalmente diferentes a la del modelo de vida occidental. En este sentido quiero señalar que no adopto como lema «otro mundo es posible» ya que  esos otros mundos existen y son mejores que el Occidental. Por tanto, prefiero enunciar el lema de esta otra manera: «otros mundos, otros valores están en presencia, conozcámoslos». Creo que el primer paso en esta dirección es salir de la concepción de que somos la sociedad más progresista y avanzada del mundo, cuyos valores tienen carácter universal. Por tanto, pido un esfuerzo de reflexión sobre cuáles son los principios y los valores que conforman nuestra particular sociedad occidental moderna.  Me centraré en lo que yo creo que condiciona desde su raíz todas nuestras concepciones, sentimientos y acciones a nivel social e individual: nuestra visión dual de la Realidad en sus diferentes modos y expresiones.

lunes, 28 de agosto de 2017

NOTA SOBRE MOISÉS Y EL KHADIR, por Manuel Plana

En algunas ramas del tasawwuf islámico se dice que: “Los exoteristas siguen los pasos de Moisés, profeta de la ley exterior, formal; los esoteristas siguen al Khadir, este personaje enigmático, alta figura del Ghayb (el misterio, lo no manifestado), que aparece y desaparece para iniciar a los profetas y santos. En el Qur’an (18. 65-82) Khadir pone a prueba a Moisés por tres veces, cumpliendo actos que contravienen en apariencia a la Ley ...” (1)

Aunque no lo sepa, nadie sinceramente interesado en la realización espiritual ignora a este personaje misterioso, pues, es él y ningún otro el verdadero agente de esa búsqueda y de ese interés todo a lo largo de la vida del individuo; su caracter informal (sin nombre y sin forma, sin genealogía como el Melquitsedek bíblico), ajeno al tiempo humano, señala su estatus verdadero y su única y fundamental función: el despertar espiritual del ser humano.

La omnipresencia invisible y silenciosa del Espíritu toma a veces aspectos enormes, hace que algunas de sus manifestaciones aparezcan como personificaciones de funciones y atributos extraordinarios, aunque en lo “ordinario” también esté presente. El ámbito del Espíritu abarca todas las formas sin quedar condicionado por ninguna, sus prerrogativas son precisamente el no estar condicionado por ningún límite formal, ni individual, ni temporal ni espacial, aunque sea por ellos que se manifiesta. Estar tocado por este Espíritu es estar tocado por una vocación consciente de vivencia espiritual, por un toque de atención profunda y persistente en la búsqueda de la Realidad que sucede a pesar del individuo, de sus limitaciones y defectos, que se impone de algún modo a la naturaleza de su ser, como algo sin lo cual todo absolutamente carecería de sentido y de valor para él.

sábado, 12 de agosto de 2017

REFLEXIONES SOBRE EL FENÓMENO TURÍSTICO, por Esaúl R. Álvarez

De la web amiga: Cultura Transversal, de la que hay enlace en nuestro sitio, presentamos una incisiva reflexión del Sr. Esaúl R. Álvarez sobre un tema ahora mismo candente: el turismo de masas. Creemos que nadie podría haberlo tocado mejor y con más acierto, poniendo en evidencia las verdaderas causas de este desmedido empeño en desplazarse, agitarse y consumir, aprovechado como motor económico sin medida para bien de comerciantes, hoteles y agencias de viaje pero para mal de ciudadanos nativos, torturados y acosados por este fenómeno.
La Redacción

Poco a poco el turismo de masas se ha ido convirtiendo en un fenómeno universal cuya fetidez alcanza la práctica totalidad de la superficie del orbe. Pueblos enteros ven alterada su forma de vida y corrompida su cultura por este neocolonialismo que emplea billetes -el ídolo Mammón- en lugar de fusiles. Un colonialismo suave -como corresponde a la postmodernidad- al que todos los pueblos se pliegan sin oponer resistencia: su cultura y tradiciones son transformadas en mercancía destinada a agradar a extravagantes y curiosos, y lo que antes fuera su espacio vital es convertido en un grotesco parque temático que recuerda demasiado a menudo los poblados de los decorados cinematográficos.
El turista por su parte es a la vez víctima y verdugo. Corrompido y vaciado por el nihilismo y la acedia de su propia sociedad viaja a lugares cada vez más lejanos y exóticos buscando una autenticidad que destruya aún antes de encontrar, llevando consigo y contagiando a todos de lo peor de su modernidad corrompiendo y vaciando a los otros, sirviendo así de eslabón en una cadena sin fin. La economización de la vida y el culto idolátrico al dinero se imponen como únicos valores en este multicultural Fin de la Historia. A veces incluso el occidental quiere ocultar su culpa con una gruesa capa de sentimentalismo o “solidaridad”, síntomas también marcadamente postmodernos.
El fenómeno turístico es en definitiva un himno a lo inauténtico, a lo artificial, al poder del dinero, a la ‘democratización’ y vulgarización de los gustos y las costumbres, a la vida vivida y celebrada como simulacro (Baudrillard). El fenómeno turístico supone la metástasis final de la postmodernidad y sus miserias a la vez que un diáfano ‘signo de los tiempos’ de este final de ciclo habitado por el pusilánime Homo festivus (P. Muray).

jueves, 27 de julio de 2017

SUFISMO Y ALQUIMIA ESPIRITUAL (*), por Manuel Plana

El Sufismo es la espiritualidad iniciática del Islam y su dimensión esotérica. Si la Shari’a o ley religiosa conduce al hombre corriente al Paraíso de los creyentes, salvándolo de la condenación y del error, el sufismo o Tasawwuf,  lo conduce hasta la Identidad Suprema, es decir, le anula el ego propio para fundirlo con la propia realidad divina, pues Dios es la Unidad sin segundo. La tradición sufí es una cadena espiritual que se remonta al propio Profeta Muhammad (slaws) transmitida directamente a sus primeros discípulos y compañeros y que llega ininterrumpidamente hasta hoy por vía de maestro a discípulo. Se compone de una doctrina metafísica y de un método espiritual, basados ambos en el Corán y la tradición islámica del Profeta (Sunna), pero llevando a sus más elevadas consecuencias su mensaje sagrado. Definir el sufismo es pues definir la espiritualidad más interior del Islam, la cual no es diferente de cualquier otra espiritualidad considerada en su aspecto esotérico e iniciático salvo por la forma histórica y cultural que toma en el tiempo.

Los sufíes nunca se llaman a sí mismos sufíes sino fuqaras (pobres) o mutasawwfin (los que recorren la Vía: Tasawwuf). El nombre sufí, como el de Adepto en Europa, no define “al que va o se dirige hacia” sino al que ha llegado, alcanzando el grado más alto de espiritualidad. Fuqara significa literalmente pobres y la vía del Sufismo, en efecto, es una vía de pobreza, lo cual requiere una explicación, puesto que también es, a la vez, vía de  riquezas incorruptibles y tesoros inmensos. En efecto, cierta austeridad en las costumbres puede tener algo que ver quizá con la pobreza espiritual, pero nunca con la miseria material o la indigencia.

miércoles, 12 de julio de 2017

ASCENCIÓN EXTÁTICA Y VUELO MÁGICO ENTRE CHAMANES Y YOGUIS (parte II), por Armando Montoya-Jordán


ESTADOS DE CONCIENCIA ENTRE CHAMANES Y YOGUIS

El descubrimiento de la religiosidad arcaica por parte de la civilización occidental, sobre todo a partir del siglo XIX, hizo posible que muchos estudiosos recopilaran cuantioso material sobre los rituales  y las creencias de los diversos mundos que conforman la cosmovisión mítica del chamanismo. No obstante, es un hecho evidente que, debido a sus fuentes narrativas de orden  predominantemente oral, todo el corpus narrativo que recogían sus enseñanzas ha llegado hasta nosotros de manera harto fragmentada. Además de este factor, debemos tener en cuenta las limitaciones de la mentalidad imperante en la intelectualidad europea de aquella época, a la hora de recopilar dichas narraciones orales. Todas esas limitaciones se vieron plasmadas en obras como "La Rama Dorada" (1), un clásico de la antropología religiosa decimonónica; dicha obra resume los prejuicios positivistas imperantes en la mentalidad europea de ese siglo de manera manifiesta, hecho que quedo evidenciado en sus discursos de orden ilustrado, y la subsiguiente subvaloración de todo fenómeno sacro y, por extensión, de toda cosmovisión tradicional, calificadas como meras supersticiones, fruto de la mentalidad primitiva. Podemos afirmar pues, desde una perspectiva hermenéutica, que todas las buenas intenciones de generaciones de etnógrafos y antropólogos crearon más problemas que soluciones a la hora de hacer una valoración real, en otras palabras omnicomprensiva, de dichas manifestaciones míticas y sagradas.

Ahora bien, la cuestión de crucial importancia a resolver es ¿Cómo poder penetrar en los significados más profundos de tales narraciones, de modo que pudiesen dar testimonio de aquellos estados de conciencia relatados por los chamanes? ¿Cómo resolver la carencia de fuentes que pudieran arrojar luz sobre las doctrinas soteriológicas más profundos del chamanismo y, de este modo, revelar el sentido último de sus experiencias?

martes, 27 de junio de 2017

LA ALQUIMIA DE LA ASTROLOGÍA (y II), por Sergio Trallero Moreno

Un mapa iniciático: las fases alquímicas

Es común en la astrología moderna una visión horizontal, centrada arquetípicamente en los signos zodiacales, que nos muestra el desarrollo evolutivo espiral del Samsara, de todo ciclo vital. Pero no está bien comprendida la perspectiva vertical centrada en las funciones jerárquicas representadas por los planetas. Estos últimos de hecho son los que le otorgan el "cuerpo" a la astrología, más allá de las distintas divisiones abstractas del espacio-tiempo, discrepantes en muchos casos entre escuelas, épocas o culturas (véase sistemas de casas, número de signos, mansiones lunares, sideralistas-tropicalistas). 
Casi siempre se tiende a explicar el significado planetario en base a una extrapolación de sus signos correspondientes, es decir, comprender un planeta en base a su signo o signos, cuando debería ser al revés. Este hecho puede rebajar la intuición del arquetipo, puesto que los planetas son los principios originales que generan en su despliegue simétrico de dobles regencias los signos zodiacales. 
Los Planetas son claves, puesto que representan las energías angelicales de ascenso y descenso de los flujos existenciales, entre el mundo superior y el inferior, configurando así al Anthropos Cósmico, mediador entre Cielo y Tierra según todas las doctrinas esotéricas tradicionales. O lo que es lo mismo: la función planetaria realiza la vehiculación hermética, mercurial, entre los mundos. 
De lo que se trata por tanto a continuación es de aportar algunas claves que puedan ayudar a profundizar en el simbolismo planetario. En ellos podemos describir todo el proceso iniciático del alquimista, el mapa astral de su alma, los itinerarios y fases a seguir. 
El hermetismo concibe una Simpatía universal entre lo de arriba y lo de abajo, Cielo y Tierra, permitiendo que una misma Energía Universal se manifieste, sutil-etéreamente en los planetas y densa-materialmente en el reino mineral
Los rayos del Sol hacen que se produzca Oro en las entrañas de la Tierra, a través de diversos grados de perfección mediante los llamados metales nobles. Así, la acción de cada planeta, al servicio del astro rey, produce un tipo de metal en el seno terrestre, en proceso de maduración hacia el oro. Esta maduración subterránea es la que recrea el alquimista en su trabajo interior por fases, imitando como siempre la Naturaleza. 

domingo, 11 de junio de 2017

LA ALQUIMIA DE LA ASTROLOGÍA (I), por Sergio Trallero Moreno

Un mismo saber cosmológico: astrología terrestre - alquimia celeste

Cuando se habla de Cosmología en un sentido tradicional se hace referencia a las Ciencias Sagradas que desarrollan los principios sobre los que se sustenta la Manifestación o Ser cósmico. Esto nada tiene que ver con la concepción común de Cosmología usada por la ciencia moderna, ya que ésta última pretende analizar, en frío y cuantitativamente, un supuesto mundo objetivo, externo, totalmente separado del sujeto conocedor, en el que las cualidades no mensurables se niegan. 
Desde el punto de vista del hombre antiguo, esa premisa es inconcebible, puesto que unos mismos principios vertebran la realidad de forma unitaria. Así, el Hombre se concibe como un Cosmos en sí, pero no un Cosmos diferente del percibido por los cinco sentidos. En la visión interna se abre un Universo tan infinito o más que el aparentemente externo. El Conocimiento sagrado por tanto siempre es uno y el mismo, se vuelque la mirada hacia afuera o hacia adentro. 
Este Conocimiento, o mejor dicho Sabiduría en el sentido de Gnosis, no se presenta dado per se (de hecho es inexistente para el profano) sino que es necesaria toda una progresión iniciática, reveladora e iluminativa, que vaya quitando los velos de la ignorancia dual. De ahí también que no se trate de un conocimiento meramente humano, producto de sus capacidades mentales, sino de una instancia suprahumana, de esferas espirituales superiores, como presentan todos relatos antiguos al remitirlo a un linaje y procedencia divina o angélica que en un momento dado, de un modo u otro, desciende en el ámbito humano. 
Como se ha apuntado, la Cosmología sagrada muestra las Leyes sutiles mediante las que opera y está edificada toda la Manifestación íntegra, en un orden jerárquico de principios y esferas que dinamizan espiritualmente todo el devenir. Digamos que se trata de un intento de captar el plano de la mente del Gran Arquitecto del Universo; los prototipos universales que posibilitan toda creación y recreación. En un sentido iniciático la realización de esta gnosis corresponde a los Misterios Menores de la tradición eleusina. 

jueves, 1 de junio de 2017

PUBLICACIÓN DEL LIBRO "LOS PLANETAS. FUNCIONES DE LA CONCIENCIA HUMANA" de Sergio Trallero

Los Planetas de nuestro Sistema Solar no son simplemente unos objetos externos, lejanos e inanimados que nada tienen que ver con nosotros, como nos dice la ciencia oficial, sino que se expresan en el interior de nuestra conciencia configurándola de una forma totalmente viva y rica en significados.
El presente libro nos introduce en el milenario saber astrológico desde un lenguaje actual, para comprender el funcionamiento de los arquetipos planetarios a nivel psicológico y desvelar sus claves interpretativas. Para ello se desarrollan las nociones fundamentales y necesarias que permitan adentrarnos en la Astrología y atisbar su inestimable potencial simbólico para recrear el relato del alma con gran precisión. 
El texto está dirigido tanto a personas sin nociones astrológicas interesadas en una primera aproximación al lenguaje del cosmos y su cifrado simbólico, como a personas con conocimientos astrológicos, profesionales o no, que deseen revisar y sintetizar conceptos.
Lo más real y consistente de la astrología, dentro de todos sus elementos, son los Planetas y su reconocimiento como facultades internas de nuestra psique.  Por ello la tesis implícita presentada aquí considera su correcta asimilación como imprescindible e incluso previa a los tan conocidos Signos zodiacales, los cuales extraen mucho de su significado de ellos.
Dentro de la literatura astrológica, los Planetas han sido muy tratados evidentemente, pero de un modo aislado, desconexo o esquemático, cuando no disperso y distorsionado. Comprender la unidad sistémica de fondo y presentarla monográficamente puede clarificar muchos conceptos confusos además de aportar rigor para futuras investigaciones y acercamientos interdisciplinares al campo astrológico.
El libro pretende así llenar el vacío existente al respecto, a modo introductorio, al abordar de la forma más homogénea y cohesionada posible esta misma Estructura Universal que a nivel externo llamamos Cosmos (Sistema Solar) y a nivel interno Conciencia (Funciones Psíquicas).

miércoles, 17 de mayo de 2017

ASCENCIÓN EXTÁTICA Y VUELO MÁGICO ENTRE CHAMANES Y YOGUIS (parte I), por Armando Montoya-Jordán

Chamán, éxtasis visionario, vuelo mágico, rituales enteogénicos. Todas estas acepciones están ligadas al aura que parece suscitar el concepto chamanismo en el imaginario de quienes ven, en este tipo de praxis mágica y espiritual, una especie de método efectivo para lograr una apertura de lo que en el lenguaje contemporáneo se ha llegado a denominar “nuevas formas de conciencia”. Lo que resulta revelador, a primera vista, es que dicha percepción delata una aspiración por nuevos paradigmas de conocimiento, hecho harto significativo en una mundo donde los modelos epistemológicos heredados por el pensamiento posmoderno han entrado en su fase terminal.
No obstante, antes de cualquier intento de delucidación, se hace perentorio responder ciertas interrogantes; ¿Qué distingue concretamente al chamanismo de otras prácticas de orden ritual y mágico? Más aún, ¿Qué afinidades podemos establecer con otras vías de similar aspiración mística?
Desde una percepción corriente, por chamanismo se entiende la creencia en mundos de orden sobrenatural y la manera de entrar en contacto con las influencias espirituales que rigen dichos mundos. Las técnicas que harían posible la realización de dichas búsquedas pueden ser esbozadas en los siguientes términos: se trata de rituales cuya finalidad consistía en trascender los límites de la experiencia individual. En otras palabras, se procuraba la superación de los confines de la conciencia ordinaria que determina nuestros esquemas mentales para, de este modo, alcanzar los mundos espirituales en los confines de lo desconocido. Mediante ese tipo de hazañas, el chamán lograba entrar en contacto con las fuerzas de los mundos superiores; haciendo posible, a su vez, que los hombres participen de los influjos divinos. En términos generales, y siguiendo las pautas teóricas de ciertas corrientes antropológicas y de fenomenología de la religión, cuando nos referimos al chamanismo, estaríamos hablando de prácticas rituales cuyas características pertenecen a estadios de conciencia religiosa que existieron en la antigüedad arcaica, y cuyos focos de origen indican que habrían surgido de las estepas de Asia Central y Siberia.

miércoles, 3 de mayo de 2017

LAS CINCO ENVOLTURAS (KOSHAS) DEL SER MANIFESTADO EN LAS TRADICIONES VÉDICAS Y AGÁMICAS, por Manuel Plana

El tema de los koshas o “envolturas” (liter. “forros”) del Ser manifestado (Âtmâ), ya lo habíamos abordado anteriormente (ver: Sobre la metafísica de los “cuerpos” o envolturas del ser según el hinduismo. Miércoles 26 Noviembre 2014). Ahora lo queremos hacer de manera más exhaustiva tomando como referencia a los Upanishads, especialmente el Taittiriyya y el Sarvasar, pero también el Samkhya y el Ayur Veda (*), que le añaden más elementos de reflexión completando bastante el tema. Y también contrastándolo con algunos modelos del Shivaismo advaita de Cachemira.
Creemos que es de suma importancia para el individuo, sobretodo para aquel interesado en la realización espiritual, conocer de la manera más clara y perfecta posible la constitución de su propia realidad interna y externa, individual y universal. Muchísimas dudas, cuestiones y falsas ideas que surgen con respecto a muchos temas relativos al individuo, su identidad, su origen, su destino, sus dimensiones, su realidad permanente e impermanente, mortal e inmortal, etc… se contestarían fácilmente si tuviera un conocimiento directo de su verdadera constitución tal y como viene revelada en la tradición sagrada. 
El mundo sensible, como el estado corporal mismo, a los que la gran mayoría dan el estatuto de único, “real” y verdadero, es apenas una fina capa evanescente que oculta otras mucho más finas y consistentes, a modo de “pieles” o velos del Ser Supremo o Suprema Conciencia, descrita en el Shivaismo advaita de Cachemira como: “Masa compacta (infinita y homogénea) de conciencia y felicidad”. De hecho, llamamos “manifestación” o “creación” a la “aparición” (Epifanía) en el espejo de la consciencia (es decir, de nuestra propia consciencia) de su propio reflejo diferenciado y múltiple (el propio juego, Lîlâ, de la Conciencia y sus poderes); y Universo (macro y microcósmico), al ensamblaje concéntrico de estas capas o forros del Ser, las cuales, constituyen igualmente lo que llamamos “mundos”, “estados”, “estaciones” o “categorías” (tattvas), y que aparecen como envolturas tal y como en una cebolla. El término “Maya” que acompaña la denominación de cada kosha, -con las dos aes cortas- no se refiere a nada ilusorio (la Mâyâ con aes largas) sinó a la idea de: "lleno de...", o "hecho de...".

martes, 18 de abril de 2017

LA ESPIRITUALIDAD RESURGE Y LA RELIGIÓN DECAE EN LA MODERNIDAD LÍQUIDA

Adjuntamos un artículo aparecido en la web: www.tendencias21.net por tocar un tema candente y podríamos decir crucial en estos tiempos de especial confusión y vacío espiritual. Precisamente, las fuentes del mismo parten de trabajos del Sr. Enrique Martínez Lozano, sacerdote y teólogo que, después de años de labor religiosa, al conocer las doctrinas no-duales de oriente, especialmente del advaita vedanta, reformuló completamente su orientación espiritual. Ahora es un activista reconocido de estas tendencias del que pueden encontrarse muchos escritos y conferencias bien interesantes por internet. También La Sra. Mª Dolores Prieto Santana que colabora en el artículo, educadora y antropóloga, coincide con este pensamiento. 
La única cuestión que señalamos es que una nueva manera de vivir la espiritualidad no es posible sin el amparo y el apoyo de una tradición viva y, por supuesto, más poderosa doctrinalmente que las meramente exotéricas, como son las no-duales de oriente. Es cierto que han habido y hay intentos bien interesantes de restituir la esencia no-dual del mensaje de Jesús-Cristo (que a la práctica es no-dual dual –bhedâbheda-), a la luz de la cual cobra un sentido infinitamente más amplio que el meramente confesional y ecuménico.  Sin embargo no es tarea demasiado sencilla aunque siempre sería bienvenida de hacerse cabalmente respetando las formas del propio mensaje evangélico.
Redacción

Analistas afirman que nos encontramos ante el umbral de una etapa transreligiosa, transconfesional y postcristiana. Ni las personas ni los grupos humanos pueden soportar por mucho tiempo el vacío existencial. En un primer momento, quizás se eche mano de la compensación y de la "distracción", pero la insatisfacción creciente desencadenará una actitud de búsqueda de la plenitud presentida: es la búsqueda espiritual. Algo así parece estar sucediendo entre nosotros. A ojos de muchos analistas, resulta innegable que, en nuestro medio sociocultural, nos hallamos frente a un creciente resurgir de la espiritualidad. Y que dicho resurgir corre paralelo a un no menos evidente declive de la religión institucional. Hasta el punto de que, según ellos, nos encontraríamos ante el umbral de una etapa transreligiosa, transconfesional y postcristiana. ¿Es así en realidad? 
En diversos artículos recientes de Tendencias21 de las Religiones se ha abundado en la tendencia emergente en el siglo XXI hacia la espiritualidad. Un mundo dominado por la modernidad líquida necesita interiorizarse. La sociedad efímera necesita recuperar consistencia, solidificar la columna vertebral con valores que la reconstruya con solidez. Este proceso no es monopolio de las religiones establecidas. Está siendo asumido por movimientos sociales muy diferentes.