“Mundo Tradicional” es una publicación dedicada a la revisión y estudio de los principales aspectos de las diferentes tradiciones espirituales, que también prestará atención a temas de actualidad relacionados directa o indirectamente con ellas, como el arte, la ciencia y las corrientes de pensamiento que, a favor o en contra, ejemplifican el estado general de las cosas dentro de una sociedad llamada “moderna” cuya orientación más clara parece ser una deriva progresiva hacia un estado de confusión lamentablemente más y más generalizado.

miércoles, 3 de febrero de 2016

LA VULGARIZACIÓN DEL SECRETO, por Arjuna

Al concluir la lucha que Jacob mantuvo con el ángel de Dios, durante toda la noche, Éste le dijo: - ¡A partir de ahora, ya no te llamarás Jacob, sino Israel! que significa: el que lucha con Él. Este hecho hizo que los descendientes de Jacob, en lugar de llamarse Jacobitas, se llamaran Israelitas; y que el pueblo que constituían, en lugar de llamarse Pueblo de Jacob, se llamara “Pueblo de Israel”. Esto incita a pensar a simple vista -o, lo que es lo mismo: de forma exotérica-, que el Pueblo de Israel, lo constituyen todos los descendientes biológicos de Jacob, el tercer Patriarca que, junto con su abuelo Abraham y su padre Isaac, constituyeron la trilogía conocida como los tres Patriarcas, de los que nacieron las Tradiciones Sagradas Judaísmo y Cristianismo (Recordemos que en el Islam, el único que intervino fue Abraham).

Pero todo iniciado, al profundizar en los Misterios, percibe que “Israel” no es un nombre designado por el hombre, sino que es uno de los pocos nombres designados por Dios, como lo fue el de Adán, el de Jesús en la Anunciación a María y el del Apóstol de la fe, a quien Jesús cambió el su nombre de Simón por el de Cefás o Pedro, que significa Piedra. Y cuando es Dios quien lo designa, el iniciado sabe que es ese nombre, el que permanece durante el tiempo. Por ello, sabe también que el Pueblo de Israel, no lo forman los descendientes biológicos de Jacob, sino todo aquel que durante su vida, después de cruzar el río del Segundo Nacimiento, mantiene su lucha interna con Dios. Y ése es el auténtico iniciado, pues la filiación biológica está limitada a eso: la Biología, mientras que la filiación espiritual, es la que constituye la auténtica Tradición Sagrada, por donde el espíritu viaja de generación en generación. Es israelita, todo aquel que lucha con ese Dios, que todos llevamos dentro.

lunes, 18 de enero de 2016

MODERNO Y MODERNIDAD, por Manuel Plana

La palabra moderno es un adjetivo que prácticamente se ha sustantivizado con el uso, de aquellos que quizá más acepciones tiene. Pero cabe destacar que la palabra en sí poca importancia tendría si no fuera porque ha pasado a denominar el “espíritu” de una sociedad como la occidental, hasta tal punto que todo lo que no es moderno es prácticamente sinónimo de anacrónico, desfasado, primitivo, incluso salvaje, tal como se consideran a muchas de las sociedades no-modernas que aún existen en el planeta. Moderno aquí es sinónimo de progreso, de sociedad “avanzada”, laica, tecno-industrial, científica, democrática, bienestar, riqueza y calidad de vida. Sin embargo, el significado original de la palabra es bien otro y mucho más modesto, palabra modesto que, precisamente, procede de la misma raíz latina que moderno, modus, modo, con muchas acepciones (modismo, modalidad, modoso, modista, manera, modular, molde, moda, modelo, modificar…). La mayoría de estos sentidos originales han desaparecido del concepto general que evoca la palabra, que ahora puede referirse, decíamos, a cosas muy distintas e incluso contrarias a parte de las ya dichas.
Es palabra que puede servir para ponderar como para execrar cualquier cosa según se considere la perspectiva. Para definirse bien necesita sinónimos y antónimos según el contexto en el que se usa, como el que decíamos de anacrónico o retrasado cuando se combina con el factor progreso y avance (especialmente científico-tecnológico). Antiguo, por ejemplo, se opone menos que viejo con moderno pero sí con nuevo, que también parece es un sinónimo suyo. De hecho aquí lo más moderno es lo más nuevo, lo más reciente, que es el sentido literal y original del término. También lo clásico es contrario a lo moderno y a lo nuevo, pero éstos no deben confundirse con lo actual, que incluye un sentido sutil de permanencia del que carece lo moderno y lo nuevo; lo clásico, según como, puede ser incluso más actual que lo nuevo en ciertos momentos. Lo moderno más se identifica con lo novedoso, con la novedad, es decir, lo cambiante, lo fugaz, lo efímero, que con lo verdaderamente nuevo. La misma necesidad de lo nuevo surge de convertir todo en viejo de prisa, usándolo, consumiéndolo y tirándolo. Todo lo nuevo pasa pronto de moda y el mundo moderno es una celebración de este fenómeno, cambiar por cambiar. Pero no es por terror a no repetirse, porque la repetición, la cuantificación y la uniformidad son precisamente las señas de identidad de lo moderno, señas que pueden ser verdaderamente asfixiantes para el individuo sean del color que sean las tendencias que enmascara lo moderno.

sábado, 26 de diciembre de 2015

PERSPECTIVAS NO DUALES DE LA PSIQUE. APROXIMACIÓN FENOMENOLÓGICA AL LOGOS ASTRAL (*) , por Sergio Trallero Moreno

Resumen:
Se plantea en líneas generales la visión de la psique humana y de los límites de su cognición dual desde la perspectiva metafísica de la espiritualidad tradicional, basada en una radical evidencia no dual, tanto epistémica como ontológica, puramente intuitiva, directa e inmanente a la Conciencia misma. Desde esta percepción se constata el sustrato no dual de todo aparecer y manifestación, entre cosmos y hombre, como establecen saberes ancestrales como la Astrología, a pesar de la aparente dinámica dual, polarizada en forma de devenir cíclico. Es así que toda reducción auténticamente fenomenológica debe desembocar en la Conciencia no dual de lo Absoluto, sin ser confundida con la mente de la individualidad humana, que eclipsa y vela en una falsa identidad egoica la única Realidad posible. 


Conocimiento no dual, conciencia y psique

Toda filosofía occidental, principalmente la moderna, permanece prisionera de categorías y esquemas duales, crecientes en la medida que la razón discursiva ha negado o eclipsado toda dimensión gnoseológica que pueda rebasarla. Vemos un mismo paradigma subyacente, como es comúnmente sabido, ya desde Platón entre el mundo arquetípico y el mundo sensible, o en Descartes entre la substancia pensante y la substancia extensa. Pero es la epistemología kantiana la más paradigmática ya que se encuentra en el trasfondo de cualquier esquema psicologista y positivista posterior. Intentando resolver precisamente la dualidad básica moderna entre racionalismo y empirismo, Kant no hizo más que desplazar el problema llegando a un callejón nouménico sin salida, a pesar de intentar salir de él a través de la fe en una “ideas reguladoras” o de la experiencia estética como confluencia de entendimiento e imaginación, soluciones más bien ad hoc en tanto corolario de su personal arquitectónica filosófica. El resultado es un sujeto atrapado en su propio esquema de entendimiento formal además de limitado a los datos sensorios, y al que se le escapa por tanto el sustrato último de su objeto, no empírico. Esto es, la conocida distinción entre el fenómeno y el noúmeno, que incluso podemos entrever en el principio de indeterminación de Heisemberg. Pero, ¿es realmente imposible toda ontología o no digamos ya metafísica (en tanto aprehensión epistémica de lo nouménico esencial) como se desprende de estas categorías y laberintos duales en los que ha desembocado el pensamiento occidental?(1)

jueves, 10 de diciembre de 2015

LA CRUZ CÚBICA Y EL OCTAEDRO, por Xavier Martínez Robles y Honorio Gimeno Pelegrí

La Geometría espacial es un medio muy utilizado por las Tradiciones Sagradas, sobre todo en las lecturas que, de ellas, hacen los grandes Maestros. El I-Ching, en la Tradición Extremo Oriental, y el Vedanta, en el Hinduismo, dan prueba de ello. 
Quizás la teoría de que “una imagen vale más que mil palabras”, fuera aplicable al caso, pero lo que sí es cierto es que las palabras, por sí solas, no pueden abarcar la comprensión de la Verdad revelada; pues, como todos sabemos, muchas veces una sola mirada, es suficiente para la comprensión de una verdad inmutable. 
Siguiendo el caso del I-Ching -que se originó por la teoría de que a Dios no se le puede nombrar, pero se le puede dibujar, lo que dio lugar a los trigramas y los hexagramas-, intentaremos exponer, mediante la Geometría espacial, la representación de la Manifestación divina, basándonos en la Cruz Cúbica y en los Cuerpos Platónicos, concretamente: el Octaedro. 
Para iniciar la representación Geométrica, es interesante empezar por la Ontología de la Zarza Ardiendo (Ahí, acudimos al Judeo-Cristianismo). En este pasaje bíblico Dios se da a conocer a Moisés diciéndole: “Yo Soy el que Soy”. Expresión bastante taxativa de su correspondencia con la hindú: “El Ser Es”. Lo que nos lleva a representarlo geométricamente como el punto origen de todo el Universo, del cual todo emana en la formación de su Manifestación, que constituye lo que en Cristianismo denominamos como “Creación”. 
Geométricamente, de ese punto Original emana el haz de indefinidos radios de longitud indefinida, que colman la totalidad del Universo; por lo que, obviamente, su forma espacial sería la de una esfera. Y, para facilitar la comprensión, haremos que su representación venga dada por los tres diámetros: Zénit-Nadir, Este-Oeste, Sur-Norte, de los que, el primero, unirá los dos polos y, los segundos, los ejes perpendiculares del ecuador; representado así, esos tres diámetros, los ejes de los que puede partir el Universo en cada uno de los Grados de Existencia (Este-Oeste, Sur-Norte), como en el conjunto de todos ellos (Zénit-Nadir). Este cruce de ejes, geométricamente, sería, a todas luces, una cruz cúbica. (Ver Figuras 1 y 2

lunes, 16 de noviembre de 2015

REQUISITOS INICIÁTICOS PARA UNA REALIZACIÓN ESPIRITUAL EFECTIVA SEGÚN EL ADVAITA VEDANTA (Según las indicaciones de Sankara en su Vivekashudamani (La joya suprema del discernimiento) (*), por H:. Graal

Aunque aquí vayan a tratarse los requisitos iniciáticos que contempla el advaita vedanta, veremos que la mayoría no son incompatibles con la iniciación masónica, o no tendrían que serlo, al menos en su generalidad y aplicación individual y a pesar de que en la orden masónica no exista un gurú o maestro espiritual de carne y hueso, siendo substituido por la práctica ritual de un simbolismo sagrado y de un trabajo colectivo realizado bajo los auspicios de los principios espirituales de la orden y la omnipresencia del G:.A:.D:.U:., pues : 

“Allí donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo 18. 20)

Dice Sankara: “Ciertamente, hay tres cosas que son muy difíciles de obtener y que se consiguen solamente por la gracia de Dios: un nacimiento humano, sentir un fuerte anhelo y disposición por alcanzar la liberación espiritual y la protección de un sabio perfecto o Satgurú” (v.3), o aquí en su defecto, de una tradición o vía espiritual viva y una doctrina metafísica perfecta. (La palabra Satgurú, en este caso, cabe analizarla; la sílaba “gu” significa oscuridad, y la sílaba “ru” significa luz; así pues, Gurú es aquel que disipa la oscuridad mediante la revelación de la Luz, que en la masonería es aquello que pide el candidato al entrar en el templo y aquello que dispensa la orden a sus iniciados. “Sat” significa Ser o Verdad, en este caso, el G:.A:.D:.U:. Satguru significaria pues Maestro de la Verdad revelador de la Luz y disipador de la oscuridad.)

“Aquel que después de haber nacido humano (y varón añade Sankara) y como un necio no hace esfuerzo alguno para obtener la liberación, es como si se suicidase. Ese hombre se labra su propia destrucción apegándose a este mundo irreal y a los objetos transitorios.” (v.4)
“¿Hay alguien más estúpido que aquel que después de haber obtenido excepcionalmente un cuerpo humano se deja llevar por la pereza y no hace el debido esfuerzo para realizar el verdadero propósito de esta vida?” (v.5)

jueves, 29 de octubre de 2015

NOTA EDITORIAL. OTOÑO 2015

Mundo Tradicional cumple cinco años de su existencia en la red con un saldo de más de 3000 visitas al mes, principalmente del mundo hispano-hablante, que si bien es nada comparado con otras webs, es bastante, a nuestro parecer, para este tipo de temas, dando por sentado que jamás hemos pretendido ser “populares”, hacer proselitismo ni vulgarizar los temas.
A estas alturas y visto que algunos sitios y blogs usan nuestros trabajos y estudios originales (más de un centenar ya), a la vez que algunos seguidores se han puesto en contacto con la Redacción, tendríamos que señalar de nuevo que, a pesar de tocar tradiciones diversas, ninguna se toca desde “fuera” o desde un saber “académico”, y mucho menos de “aficionado” o de “buscador”. 
Curiosamente, algunos asiduos a M.T. nos han llamado “académicos” o han deducido que lo somos a decir por la seriedad y el rigor en el tratamiento de los temas. Sin embargo, no lo somos y francamente no nos interesa la óptica “escolar” ni académica, ni la erudición ni el historicismo, bien interesantes desde otro punto de vista pero que no es el nuestro. 
Nuestra perspectiva es esencialmente iniciática con toda modestia, precisamente porque es la que menos atención prestan los medios y los medias en general, sino no es casi siempre desde un lamentable enfoque pseudo-iniciático cuando mucho, cargado empero de pueriles pretensiones. Vale decir que nuestro enfoque se desprende de linajes iniciáticos bien concretos y reales y nada más… ni menos.
Hemos intentado cumplir lo mejor posible con el enunciado del subtítulo: Espiritualidad de Oriente y de Occidente, sobretodo acercando tradiciones vivas pero prácticamente desconocidas de Oriente a Occidente, como el Shivaismo advaita cachemir y el Tasawwuf islámico, sin dejar de ser fieles al espíritu de ellas mismas y sin intención de alterar su discurso con la excusa de  “adaptarlas” a la mentalidad occidental.
Esperamos poder continuar con tan loable labor y ser útiles a muchas personas que ya mismo sienten un intenso deseo de ser realmente ellas mismas y no un confuso producto mental del difícil medio que nos ha tocado vivir.
                                                                                            
La Redacción

jueves, 15 de octubre de 2015

LA SHAKTI Y EL DESPLIEGUE DEL UNIVERSO EN EL SHIVAISMO ADVAITA CACHEMIR, por Manuel Plana

En el Shivaismo advaita Cachemir, también llamado Trika, el proceso cosmológico (o cosmogónico) no hace sino reseguir, como en un juego de papiroflexia, las diferentes contracciones o “pliegues” de los poderes divinos resumidos todos en la divina Shakti, íntima consorte de Shiva. Aunque nociones aquí aparentemente contrarias, contracción y despliegue se complementan, ya que la primera lo es con respecto al Principio y la segunda con respecto a la manifestación. Estos poderes o energías, aunque en número ilimitado, se resumen todos en tres principales: Icchâ-Shakti (Poder de Voluntad), Jñâna-Shakti (Poder de Conocimiento) y Kriyâ-Shakti (Poder de Acción o de Hacer-jugando –Lila o Kridâ),  a las que se añaden también Cid-Shakti (Poder de Conciencia) y Ânanda-Shakti (Poder de Beatitud o Plenitud – Pûrna). (1)
Entiéndase que estos poderes son ilimitados, infinitos y eternos, ligados respectivamente a la Omnipotencia (Sarvarkartrtuam), la Omnisciencia (Sarvajñatuam) y la Omnipresencia (Vyâpakatuam) divinas inherentes al Sí-Mísmo o Pâramahanta (Yo Supremo). No son atributos, cualidades o hipóstasis, como  tampoco lo es Su Shakti, sino el poder indivisible e inseparable de Shiva de tomar conciencia de Sí-Mismo (Vimarsha) como tal.
Este despliegue se efectúa según un número determinado de Tattuas, categorías o condiciones de manifestación (2), 36 en total, las cuales se dividen en tres principales grupos: la Tattuas puros o no-duales (Aparâ), los puros-impuros (Parâ-Aparâ), y los impuros (Aparâ). El grado de pureza lo marca precisamente el carácter más o menos no-dual de los mismos, que según “desciende” el proceso de contracción divina (Akhyati), se vela progresivamente con la falsa apariencia dual de los mismos por efecto de Mâyâ, y decimos falsa apariencia dual porque realmente todo el proceso es no dual, pues jamás implica separación o división de la Unidad no-dual o sin segundo de Shiva. En efecto, entre el Tattua supremo o Shiva y el último, Prithivi, la solidez  y “corporalidad” del elemento Tierra, no existe separación o escisión ninguna. Ningún otro que Shiva podría manifestarse aún en los estadios más burdos y particularizados del Ser, pues Él es también Omniforme. De igual modo, la estructura de los 36 Tattuas no es estática a modo de “lista” sucesiva de condiciones, sino que: “Además, en las escrituras se ha determinado que en cada unos de los Tattuas o categorías existen los treinta y seis Tattuas. Igualmente, todos los treinta y seis Tattuas residen únicamente en Shiva”. (Parâtrinshikâ Vivarana 5-8 (3).

sábado, 12 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS INTERRELIGIOSOS Y FANATISMOS MODERNOS (*), por Manuel Plana

A partir de cierto momento y para hacerse inteligibles a la mayoría de los hombres, las realidades espirituales se han tenido que adaptar a formas de expresión que, en el curso de los tiempos, se acomodaran de manera diferente al horizonte intelectual de la mentalidad general, fluida y mudable como las circunstancias cíclicas y también propensa al olvido. En eso consisten precisamente todos los “exoterismos”, sean religiosos o no, la versión “externa” de una tradición metafísica encarada a lo social y dirigida a la mayoría. Lo esencial de una doctrina o verdad espiritual se reviste a veces de una simplicidad expresa, de clichés formales comunes para ser accesible a la comprensión de todos y un modo efectivo de participación en lo sagrado. 

La expresión directa de esas realidades por parte de Enviados y Profetas a quienes se han revelado ya debe acomodarse a ello; Jesús habla claro y directamente a los apóstoles, pero a la mayoría en parábolas, para que “oyendo no oigan y viendo no vean”(Marcos 4:12. Lucas 8:12); Muhammad (slaws) afirma que si hablara abiertamente de las verdades que le han sido reveladas, la muchedumbre lo lapidaría; y Moisés destruye las primeras tablas de la Ley al constatar la incomprensión y degradación de su propio pueblo, cosa que habrá de persistir durante toda su misión obligándole a modificar mediante unas segundas tablas la primera revelación. 

jueves, 20 de agosto de 2015

SOBRE LOS FALSOS MAESTROS ESPIRITUALES, por Manuel Plana

En un artículo del Sr. Nuredinn Gastón Gandolfi (1) se denuncia acertadamente la creciente avalancha de falsos maestros y líderes “espirituales”. “En la actualidad, dice, los maestros de las distintas tradiciones orientales abundan más que discípulos”, hecho que a mayor profusión incluso, puede apreciarse también en lo que toca a las tradiciones occidentales. Precisamente, el autor elabora una lista de “protocolos” de comportamiento por los cuales poder advertir la estafa pues, ciertamente, son bastante recurrentes, aunque dada la variedad de casos, toda lista será siempre esquemática y provisional. Señalemos un punto que podría prestarse a confusión cuando el autor dice que: “sólo un profesor en la materia, asignado por un verdadero maestro, puede impartir enseñanza espiritual”, lo cual es perfectamente cierto. En el tasawwuf, por ejemplo, nadie que no esté en posesión del “idn” (permiso o autorización) del sheikh de una tariqa regular, puede impartir enseñanza alguna sin quedar automáticamente descalificado. Sin embargo, la palabra “profesor” podría confundir la función con una  enseñanza de tipo académico o escolar, es decir, profana y exterior, cuando aquí se trata de un ámbito estrictamente iniciático y los conocimientos en causa también, sin relación alguna, más bien lo contrario, con lo “académico”. Los moqaddem o delegados de un sheih pueden dar en nombre suyo el pacto a un nuevo hermano y también en muchos casos enseñanza (dhars) de din, fiq o ‘aqida islámicos pero nunca substituir la que da en presencia el propio sheikh. Lo mismo podríamos decir de otras tradiciones en las que existe una organización iniciática en presencia.

sábado, 1 de agosto de 2015

“GURUS” NEO-ADVAITA Y SUS DETRACTORES

El persistente confusionismo -y travestismo- que en estas últimas décadas se ha producido entre las verdaderas doctrinas tradicionales advaitas (no-duales) orientales y sus linajes iniciáticos, y las corrientes pseudo-espirituales llamadas neo-advaita, de manufactura occidental, merece aclaraciones cada vez más precisas y pertinentes, al tratarse de un tema muy importante que toca precisamente la esencia y el núcleo de toda verdadera forma de espiritualidad encarada según la posibilidad de su realización efectiva, siendo lo último, por cierto, que quedaba por malograr y confundir.
A este respecto, el estudio del profesor Phillips Charles Lucas, del cual facilitamos el enlace para su lectura, es muy explícito al explorar el fenómeno en su raíz. Aunque enfoca el tema como fenómeno sobretodo en los EE.UU, su difusión sigue las mismas pautas en el continente europeo.

http://www.advaitainfo.com/articulos/gurus-neo-advaita.html


La Redacción

jueves, 16 de julio de 2015

EL SIMBOLISMO DEL ELEMENTO AGUA (y II), por Sergio Trallero Moreno

Observamos primeramente la naturaleza mediadora del Agua, al situarse entre los elementos espirituales masculinos Fuego-Aire y la Tierra o elemento de concreción material última, lo que le otorga interesantes posibilidades combinatorias. En este sentido, se da un misterio en la génesis y combinación de los cuatro elementos siempre que los consideremos más allá de los postulados racionalistas y descriptivos al uso para el hombre occidental. El trasfondo simbólico es riquísimo en la gama de perspectivas que nos abre en la percepción de lo real, pues es la misma Naturaleza hablando en un lenguaje claro, simple y esencial. Sin ir más lejos, en una primera aproximación fenomenológica, constatamos que el Agua conserva el carácter fluídico del Fuego pero más coagulado y no ya ascendente sino descendente; también conserva cierta invisibilidad del Aire debido a su carácter translúcido y transparente; y a su vez se puede cerrar en formas opacas, con superficies definidas, al igual que el elemento Tierra, con el que comparte la atracción por la fuerza de la gravedad. Pero es lógico ver significativas correlaciones pues realmente constituyen cuatro aspectos de una misma sustancia de la que está hecho el mundo sublunar de la generación y la corrupción, siendo el éter el quinto elemento del mundo supralunar de las esferas planetarias, como enseña la cosmología tradicional.  
Desde un lenguaje hermético-alquímico, un tanto más críptico pero igualmente directo, se describe que así como la acción del Fuego sobre el Aire produce el Azufre (la voluntad espiritual), la influencia del Aire sobre el Agua genera el Mercurio (la psique en su conjunto de facultades), y a su vez la del Agua sobre la Tierra produce la Sal (el estado cristalizado de la corporeidad). 

viernes, 3 de julio de 2015

EL SIMBOLISMO DEL ELEMENTO AGUA (I), por Sergio Trallero Moreno

¿Dónde está lo real-, en el cielo o en el fondo de
las aguas? En nuestros sueños, el infinito es tan profundo
en el firmamento como bajo las aguas.
El sueño le da al agua el sentido de
la patria más lejana, de una patria celeste.

Bachelard, G. El agua y los sueños. 

El Agua representa el elemento plástico de la naturaleza, permeable, fluido, magnético, reflector. Desde siempre se ha identificado con la psique en su amplio sentido, ese universo de vivencias interiores en el que se gesta sutilmente todo proceso de trasformación y de crecimiento necesarios para el despliegue de la vida misma. Para una mejor comprensión de ello es imprescindible una breve aproximación a cómo se ha considerado este elemento en sentido arquetípico y universal desde las tradiciones sagradas más importantes, en lo que sería el legado de una misma sabiduría perenne. Pues es el elemente generador de las imágenes por excelencia y nada mejor para su comprensión profunda que la visión milenaria de sus mitos.  
Lo que destaca de forma unánime es el símbolo universal de unas Aguas primordiales, un estado amorfo, indiferenciado, caos metafísico en la noche de los tiempos que precede a todo acto “cósmico”, creativo, ordenador y discriminativo. Es así que estas aguas serían la verdadera materia prima, esa sustancia original de la que emergen todas formas de vida en tanto fuente y origen. Ante todo representan la matriz de todas posibilidades de existencia, la totalidad indefinida que gesta en su seno todas las formas en estado sutil de latencia, a modo de receptáculo de todos posibles gérmenes y semillas.  
Por tanto nos encontramos con el sustrato metafísico que permite toda physis, toda naturaleza y manifestación, es decir, el Ser indiferenciado del que están hechos todos los seres diferenciados, una misma sustancia que todo lo envuelve y penetra, y de la que necesariamente todo brota y es gestado.Es curioso que el considerado padre de la filosofía occidental, Tales de Mileto, escoja al agua para referirse a ese principio esencial y constitutivo (arkhé) que subyace a la naturaleza misma, llegando a afirmar que todo está vivo y animado. Seguramente se inspiró en mitos que le precedían, pues ya en Homero se habla de un misterioso Océano original totalmente ilimitado y abierto (apeiron) como origen de todos los dioses.