Mundo Tradicional es una publicación dedicada al estudio de la espiritualidad de Oriente y de Occidente, especialmente de algunas de sus formas tradicionales, destacando la importancia de su mensaje y su plena actualidad a la hora de orientarse cabalmente dentro del confuso ámbito de las corrientes y modas del pensamiento moderno, tan extrañas al verdadero espíritu humano.

sábado, 4 de diciembre de 2010

NOTAS A POSIBLES REFERENCIAS DE MUHAMMAD EN DISTINTOS TEXTOS SAGRADOS, por S. Trallero Moreno

A continuación se presenta una selección de distintos textos sagrados en los que se ha sugerido, sobre todo desde algunos ámbitos islámicos, referencias providenciales al futuro mensajero divino del Islam, que confirmarían su misión histórica y escatológica de sello de toda Revelación. Evidentemente estos pasajes no están exentos de polémicas (religiosas, filológicas, hermenéuticas, simbólicas, esotéricas, etc.) y en muchas ocasiones se presentan, desde el mundo árabe, en un tono un tanto exclusivista, tendencioso y proselitista.
Una vez hechas estas advertencias, y con la prudencia que requiere un asunto tan complejo como la exégesis de los textos sagrados y el carácter vivo y multidimensional de la Revelación (esotéricamente hablando), se pueden considerar dichos fragmentos.



GÉNESIS

En Génesis 17:20, se registra la promesa de Dios al Profeta Abraham, respecto a su primogénito Ismael, de cuya descendencia surgirá la revelación muhammadiana: “Y en cuanto a Ismael, te he escuchado: he aquí que lo bendeciré, y lo haré fructífero, y lo multiplicaré grandemente; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación”.
La tradición islámica cuenta que en la travesía por el desierto de Agar con su hijo Ismael, Allah ordenó al arcángel Gabriel que abriera un pozo para saciar la intensa sed de ambos: la fuente Zamzam, donde su ubica la ciudad de Meca. Posteriormente Allah ordenó a Abraham e Ismael la instauración del Templo de peregrinación de la Ka’aba en el mismo lugar.


DEUTERONOMIO

Dios le promete al Profeta Moisés:
“Yahvé tu Dios, te suscitará  de en  medio de ti, de entre tus hermanos, un profeta como yo; a él le oirás,....” (18:15)
“Yo les suscitaré  de en medio de sus hermanos un profeta como tu, pondré en su boca mis palabras y él les comunicará  todo cuanto yo le mande. A quien no escuchare las palabras que él dirá en mi nombre, yo le pediré cuenta.”
(18:18-19)

Se ha sugerido que la referencia a “entre tus hermanos” apunta a Ismael y su descendencia (los árabes), hermanos de los hijos de Isaac y Jacob (israelitas). Este hecho excluye la posibilidad de que se trate de Jesús, hijo del pueblo de Israel. Además la alusión a “un profeta como tú” referida a Moisés indica que será de una jerarquía similar, es decir, que aportará una Ley, como sí fue misión de Muhammad a diferencia de Jesús, que exhortó a cumplir la mosaica. Las referencias “pondré en su boca mis palabras… que él dirá en mi nombre” (bismillah…) son lo suficientemente claras.

 
CANTAR DE LOS CANTARES

En el Cantar de los Cantares (cap. 5, verso 16), atribuido a Salomón, podemos leer: “hikko mahittadim vikullo muhamadim zehdudi vezem raai benute yapus halam”.

Lo que significa: “Su discurso es el más grato. Él es el Gran Muhammad, este es mi amado, este es mi amigo”. 
 
En la versión castellana, similarmente a otras lenguas, se ha traducido “muhamadim” como “todo un encanto”, “totalmente deseable”. Recordar que en árabe Muhammad significa “el digno de toda alabanza”.


ISAÍAS

A lo largo de todo el capítulo 42 del libro de Isaías aparece la profecía de un hombre que aporta una nueva Ley a los no-judíos y una referencia clara a los árabes. Se hace mención al desierto y a Kedar, el hijo de Ismael al que se remonta la ascendencia de Muhammad.  Se exhorta a que el desierto y la villas ocupadas por Kedar levanten la voz en un nuevo cántico que será cantado hasta las extremidades de la tierra.


HABACUC

De entre las visiones que aparecen en el Libro de Habacuc, en 3:3 aparece la siguiente:

Dios vendrá de Temán,

Y el Santo desde el monte de Parán. Selah 

Su gloria cubrió los cielos, 

Y la tierra se llenó de su alabanza.

Además de las traducciones “su gloria” y “su alabanza” en relación con el nombre Muhammad/Ahmad, se menciona al Santo que vendrá del monte Parán, situado en Meca.


EVANGELIO APÓCRIFO DE BERNABÉ

Prohibido y confiscado por el papa Gelasio I en 496 d.C., este evangelio es mencionado por autores patrísticos y, considerado como auténtico, era leído en las iglesias hasta ser declarado “herético”. La copia que ha llegado a la actualidad es en italiano y data de finales del siglo XVI. Se declara que Judas sustituyó a Jesús en la cruz y que éste advirtió del error de los cristianos y del advenimiento de Muhammad. Algunos estudiosos han sugerido que su autoría responde a algún morisco andalusí, por el lenguaje, algunas referencias insólitas en los primeros siglos, etc. Dado que el original fue destruido, no se sabe a ciencia cierta si es una falsificación, si hay elementos añadidos, o es realmente fidedigno.

“Aunque yo hubiese llevado en la tierra una vida inocente, no obstante, como los hombres me habían llamado Dios e Hijo de Dios, mi Padre, no queriendo que fuese, en el día del juicio, un objeto de burla para los demonios, prefirió que fuese en el mundo un objeto de afrenta por la muerte de Judas en la cruz, y que todos quedasen persuadidos de que yo había sufrido este suplicio infamante. Y esa afrenta durará hasta la muerte de Mahoma, que, cuando venga al mundo, sacará de semejante error a todos los que creen en la ley de Dios”.(24)


EVANGELIO DE JUAN

“Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y Levitas para que le preguntasen: ¿Tú quién eres?”
“Él confesó y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo’”.
“Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tu Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tu el profeta? Y respondió: No.
“Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?.

(Juan 1: 19-25)

Esta conversación muestra claramente que en los tiempos de Jesús, los judíos estaban esperando tres profetas: Cristo, Elías y ese Profeta.

En los próximos siglos, no fueron pocos los cristianos que presagiaban la inminente llegada de un Profeta, conocedores de las Escrituras y de los signos, como fue el caso del monje nestoriano Bahira, que reconoció al todavía niño Muhammad como tal en una expedición de caravanas a Siria. Tampoco hay que olvidar el pasaje ocurrido tras la primera revelación, cuando el Profeta, enloquecido, acudió a su mujer Jadicha, la cual le condujo a casa de su tio Waraqa, un anciano ciego y sabio hanif (monoteísta) que conocía las Escrituras judías y cristianas y reconoció rápidamente la profecía bíblica en Muhammad.

Pero la más clara alusión y la más divulgada en el ámbito islámico es la siguiente, del mismo Evangelio de Juan:

“... y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros.” (16:16-17)

“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (14:26)

“Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí”. (15:26)

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré:  y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio” (16:7-8)

“Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.  Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.” (16:12-15)

En el texto griego, y tal y como lo leen los cristianos, aparece el término “Parakletos”, que significa “El Consolador”, pero éste no existía en arameo, la lengua hablada por Jesús y en la que se redactaron los Evangelios originales, hoy perdidos. Los cristianos lo interpretan como el Espíritu Santo que llegó a los apóstoles el día de Pentecostés para consolarlos de la despedida de Jesucristo, mientras que los musulmanes creen que su origen es “Periklytos” (que significa “el más Glorioso”, es decir, precisamente “Ahmad”). Para confirmar esta última versión basta leer el Corán cuando se refiere precisamente a Ahmad en boca de Jesús: "Y cuando Jesús, hijo de María, dijo `¡hijos de Israel! Yo soy el que Dios os ha enviado, en confirmación de la Tora anterior a mí, y como nuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad. Pero cuando éste vino a ellos con las pruebas claras, dijeron: “¡Esto es magia evidente!" (61:6).

Muchos piensan que existe una posible distorsión, tergiversación o error ortográfico debido a la proximidad fonética, que ha ocultado el nombre Ahmad.  En referencia a esto se pueden interpretar algunos pasajes del Corán: “aquellos a quienes hemos dado la Escritura con anterioridad la conocen como conocen a sus propios hijos varones.  Pero algunos de ellos ocultan la Verdad a sabiendas”. (Corán 2:146); donde también se confirma que el Profeta es anunciado en la Biblia: “A quienes sigan al Enviado, el Profeta Iletrado, a quien ven mencionado en sus textos: en La Torah y en el Evangelio....” (Corán 7:157).

Numerosos cristianos en los primeros siglos veían en este Paráclito atributos de un hombre y no del Espíritu Santo. La referencia  “pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga”, como las del Deuteronomio e Isaías, parecen una posible alusión a la revelación y recitación oral del Corán.  Otras alusiones como “convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio” y “él dará testimonio de mí” tampoco parecen atribuibles al Espíritu Santo sino a un rasul, según la mayoría de musulmanes.

Como posibles referencias al Sello de los Profetas se encuentran: “para que esté con vosotros para siempre”, alusión a que será definitivo, su Ley será para siempre; es nombrado varias veces como el Espíritu de la Verdad, por su naturaleza de clarificador final de todo posible error y desviación; “os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho”, mostrando el carácter absoluto de su mensaje y la continuidad de la revelación desde su enviado predecesor, Jesús; “os guiará hasta la verdad completa”, pues cerrará el ciclo de la profecía completándolo definitivamente.


AVESTA

Entre los textos sagrados de la antigua Persia pertenecientes a la religión zoroástrica, de los que sólo han llegado a la actualidad una cuarta parte, también se han señalado algunas posibles referencias al profeta Muhammad, entre ellas:

“... el Digno de veneración, un iconoclasta que vendrá como Misericordia para todos”.  (Zend Avesta. Farvardin Yasht 13 cap. 28 vers. 129)


TEXTOS HINDÚES

Desde largo tiempo que diversos autores musulmanes han visto numerosas referencias explícitas al Profeta en los textos sagrados hindúes, cosa que no ha estado exenta de polémica por cuestiones filológicas. Sin entrar en los discutibles criterios de traducción del nombre Muhammad (el alabado, digno de alabanzas), se pueden destacar, entre otras, las siguientes posibles alusiones:

En el Atharva Veda, Kanda 20, Sukia 127, Mantra 1-3: “!Oh gente, escuchen esto cuidadosamente!, Muhammad será elevado entre la gente. Su grandeza será alabada aún en el Paraíso y ello estará sujeto a él, y él es el Muhammad”.


En el Bhawisha Purana, Parv 3, Khand 3, Adhya 3, Shalok 5-8: “Sólo entonces un hombre iletrado con el epíteto de Maestro, Muhammad por nombre, viene solamente con sus compañeros. El ángel lo purificará con las cinco cosas”.

Este purana, el Bhawisha, o “historias del futuro”, es bastante polémico, ya que se han encontrado profecías de todo tipo, desde menciones de Adán y Eva, de Noé y el diluvio, Jesús y varias referencias al profeta Muhammad. El hecho es que fueron usadas en época colonial por nacionalistas hindúes, algunas veces sin mencionar las fuentes de sus citas.

Otros autores han querido ver en la figura de Kalki, el décimo y último avatar (descenso) de Vishnu que aparece sobre un caballo blanco, una alusión a Muhammad.  Su nombre parece significar “aquel que erradicará la oscuridad, la confusión” y es mencionado en varios puranas: en el Garuda Purana aparecen 10 avataras y Kalki sería el décimo; mientras que el Bhagavata Purana habla de 22 avataras y menciona otros 3 adicionales, presentando a Kalki como el número 22.

Existe un Kalki Purana, aunque menor y más tardío, en el que se narra su misión profética. Algunos musulmanes han visto en este texto claros paralelismos en los nombres de los respectivos padres: será hijo de Vishnu (Dios) - ais (Siervo), al igual que Muhammad hijo de Abdullah (siervo de Allah), y de Somti (la confiable), al igual que la madre del Profeta Amina (la confiable).  También se relata que el lugar de nacimiento de Kalki es Shambhal (arena) Nagari (país), que han interpretado como alusión al desierto, y en concreto la Península Arábiga.  Se narra que adorará en una cueva, como Muhammad, y será instruido a través de Prash Ram (alma de Dios), posible alusión al Arcángel Gabriel. 

Considerando a Muhammad como el sello de los profetas, el último enviado, resulta evidente que Kalki, el último avatar en el hinduismo, debería ser el mismo. Pero se puede interpretar este avatar (descenso) con una función distinta a la profética, y es así como otros autores, centrándose más en el hecho de que el descenso de Kalki corresponde a los últimos tiempos, al final del Kali Yuga, y que su misión es disipar todas tinieblas para el comienzo del nuevo Satya Yuga o Edad de Oro, lo identifican con la Segunda Venida de Jesús al final del reinado del Mehdi.