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jueves, 29 de octubre de 2015

NOTA EDITORIAL. OTOÑO 2015

Mundo Tradicional cumple cinco años de su existencia en la red con un saldo de más de 3000 visitas al mes, principalmente del mundo hispano-hablante, que si bien es nada comparado con otras webs, es bastante, a nuestro parecer, para este tipo de temas, dando por sentado que jamás hemos pretendido ser “populares”, hacer proselitismo ni vulgarizar los temas.
A estas alturas y visto que algunos sitios y blogs usan nuestros trabajos y estudios originales (más de un centenar ya), a la vez que algunos seguidores se han puesto en contacto con la Redacción, tendríamos que señalar de nuevo que, a pesar de tocar tradiciones diversas, ninguna se toca desde “fuera” o desde un saber “académico”, y mucho menos de “aficionado” o de “buscador”. 
Curiosamente, algunos asiduos a M.T. nos han llamado “académicos” o han deducido que lo somos a decir por la seriedad y el rigor en el tratamiento de los temas. Sin embargo, no lo somos y francamente no nos interesa la óptica “escolar” ni académica, ni la erudición ni el historicismo, bien interesantes desde otro punto de vista pero que no es el nuestro. 
Nuestra perspectiva es esencialmente iniciática con toda modestia, precisamente porque es la que menos atención prestan los medios y los medias en general, sino no es casi siempre desde un lamentable enfoque pseudo-iniciático cuando mucho, cargado empero de pueriles pretensiones. Vale decir que nuestro enfoque se desprende de linajes iniciáticos bien concretos y reales y nada más… ni menos.
Hemos intentado cumplir lo mejor posible con el enunciado del subtítulo: Espiritualidad de Oriente y de Occidente, sobretodo acercando tradiciones vivas pero prácticamente desconocidas de Oriente a Occidente, como el Shivaismo advaita cachemir y el Tasawwuf islámico, sin dejar de ser fieles al espíritu de ellas mismas y sin intención de alterar su discurso con la excusa de  “adaptarlas” a la mentalidad occidental.
Esperamos poder continuar con tan loable labor y ser útiles a muchas personas que ya mismo sienten un intenso deseo de ser realmente ellas mismas y no un confuso producto mental del difícil medio que nos ha tocado vivir.
                                                                                            
La Redacción

jueves, 15 de octubre de 2015

LA SHAKTI Y EL DESPLIEGUE DEL UNIVERSO EN EL SHIVAISMO ADVAITA CACHEMIR, por Manuel Plana

En el Shivaismo advaita Cachemir, también llamado Trika, el proceso cosmológico (o cosmogónico) no hace sino reseguir, como en un juego de papiroflexia, las diferentes contracciones o “pliegues” de los poderes divinos resumidos todos en la divina Shakti, íntima consorte de Shiva. Aunque nociones aquí aparentemente contrarias, contracción y despliegue se complementan, ya que la primera lo es con respecto al Principio y la segunda con respecto a la manifestación. Estos poderes o energías, aunque en número ilimitado, se resumen todos en tres principales: Icchâ-Shakti (Poder de Voluntad), Jñâna-Shakti (Poder de Conocimiento) y Kriyâ-Shakti (Poder de Acción o de Hacer-jugando –Lila o Kridâ),  a las que se añaden también Cid-Shakti (Poder de Conciencia) y Ânanda-Shakti (Poder de Beatitud o Plenitud – Pûrna). (1)
Entiéndase que estos poderes son ilimitados, infinitos y eternos, ligados respectivamente a la Omnipotencia (Sarvarkartrtuam), la Omnisciencia (Sarvajñatuam) y la Omnipresencia (Vyâpakatuam) divinas inherentes al Sí-Mísmo o Pâramahanta (Yo Supremo). No son atributos, cualidades o hipóstasis, como  tampoco lo es Su Shakti, sino el poder indivisible e inseparable de Shiva de tomar conciencia de Sí-Mismo (Vimarsha) como tal.
Este despliegue se efectúa según un número determinado de Tattuas, categorías o condiciones de manifestación (2), 36 en total, las cuales se dividen en tres principales grupos: la Tattuas puros o no-duales (Aparâ), los puros-impuros (Parâ-Aparâ), y los impuros (Aparâ). El grado de pureza lo marca precisamente el carácter más o menos no-dual de los mismos, que según “desciende” el proceso de contracción divina (Akhyati), se vela progresivamente con la falsa apariencia dual de los mismos por efecto de Mâyâ, y decimos falsa apariencia dual porque realmente todo el proceso es no dual, pues jamás implica separación o división de la Unidad no-dual o sin segundo de Shiva. En efecto, entre el Tattua supremo o Shiva y el último, Prithivi, la solidez  y “corporalidad” del elemento Tierra, no existe separación o escisión ninguna. Ningún otro que Shiva podría manifestarse aún en los estadios más burdos y particularizados del Ser, pues Él es también Omniforme. De igual modo, la estructura de los 36 Tattuas no es estática a modo de “lista” sucesiva de condiciones, sino que: “Además, en las escrituras se ha determinado que en cada unos de los Tattuas o categorías existen los treinta y seis Tattuas. Igualmente, todos los treinta y seis Tattuas residen únicamente en Shiva”. (Parâtrinshikâ Vivarana 5-8 (3).