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lunes, 21 de noviembre de 2011

LA MATRIZ MILAGROSA DE LOS NOMBRES DIVINOS* (I), por Abdelbaki Meftah

*.- Presentamos aquí otro importante estudio de este autor sobre el simbolismo numérico y literal de los Fuçus al Hîkam del Sheik al Akbar Muhidîn Ibn ‘Arabi, la continuación de: La matriz milagrosa de los Nombres divinos (ver 1ª parte en revista Qalam nº 2), inédito en castellano como todos los de este especialista de su obra y también del tasawwuf sapiencial, al que siempre agradecemos sus preciosas colaboraciones y su amable interés por esta publicación y del cual tenemos previstas más entregas.

Primera aplicación: El número 109

La segunda sección de las Futûhât, consagrada a los “comportamientos iniciáticos”, incluye 116 capítulos que tratan, cada uno de ellos, de lo relativo a un particular rango en el proceso iniciático. Al final de cada uno de estos rangos, el sheikh menciona el número de grados que lo componen.

A título de ejemplo, al final del capítulo 76, que trata del “Al mujahada” (“combate interior”: resistencia a las tentaciones), precisa que este último comporta 89 grados para los “estacionarios” (alusión a la pausa que el iniciado marca entre dos grados consecutivos), sin que el sheikh haga ningún comentario sobre estos números, y no es más que en el capítulo 109, dedicado a la diferencia entre la Voluntad y la Pasión, en el que explica que cada uno de los números citados representa la suma de los valores numéricos atribuidos a las distintas letras que forman el nombre de este rango (la suma relativa a la palabra “al-mujahada” es precisamente 89).
A continuación, explica la relación original entre este nombre y el número asociado.

Pregunta: ¿Por qué el sheikh ha dado su explicación precisamente en el capítulo 109?
La respuesta a esta pregunta reviste varias formas:

- - La primera es que la palabra “número” (Al’adad) equivale a 109, al mismo título que el nombre divino “El Sabio” (Al-Hakim), pues la sabiduría implica la noción de precisión.
-   - La segunda es que el número 109 se presenta como simbolizando el conjunto de los números asociados a las letras constitutivas de las palabras del Libro Sagrado. En efecto, está formado por tres cifras, el cero central que permite el paso de un estado o de un rango al siguiente (el paso de las unidades a las decenas, de las decenas a las centenas, etc.), mientras que el 1 y el 9 son los dos límites inferior y superior de las cifras que forman todo número.
- - La tercera es que la sura 28 del Corán se abre por un conjunto de tres letras (طسم), cuya suma numérica es precisamente 109.
-    - La cuarta es que la suma de los enteros que van de 1 a 109 es igual a 5995, que es exactamente la suma total de los números asociados a las 28 letras del alfabeto árabe, y cuyo residuo (5+9+9+5=28) lo confirma

Por otra parte, el sheikh René Guénon da ciertas propiedades de este número en un artículo que trata de la angeleogía del alfabeto árabe. Señala también que el rosario utilizado en ciertas cofradías iniciáticas tiene 108, siendo evidentemente el hilo que asegura la cohesión del conjunto lo que enlaza con el 109.

Nota:
La suma de los enteros que van de 1 a 114 (que es el número de suras coránicas y, también, el número del Nombre Divino “El Totalizador”, الجامع ), es igual 6555. La diferencia entre 6555 y 5995 es 560. Es decir que 560 representa la relación entre el desarrollo del 109 y el del 114. Y 560 es el número de capítulos de las Futûhât, y también el valor de la palabra “Llave”: Al-miftah, المفتاح .
Este ejemplo muestra que incluso el orden de la numeración de los distintos capítulos de las Futûhât no es aleatoria, sino que los aspectos de la ciencia de las letras están en ocasiones evidenciados y muy a menudo ocultados.


Segunda aplicación: La matriz milagrosa de los Nombres Divinos

Entre las aplicaciones de la ciencia de las letras encontramos la ciencia de los wifq (los cuadrados mágicos). La construcción de un wifq se efectua siguiendo procedimientos matemáticos conocidos, basándose en un número, a menudo el de un nombre sagrado, o de un versículo coránico, o de una o varias letras. La suma de los números de cada una de las líneas, de las columnas y de las diagonales, debe ser la misma. En casi todos los casos los números que ocupan las casillas forman una secuencia. Dicho esto, he aquí un problema relativo a un wifq muy particular, pues los números a colocar no forman ningún continuo y no tienen ninguna relación entre ellos: son éstos los números de los 99 Nombres Divinos conocidos en la tradición islámica, con el Nombre del Profeta MUHAMMAD cuyo valor es 92.
¿Cómo repartirlos en 100 casillas para conseguir un wifq perfecto? Al parecer no se ha encontrado hasta el presente una solución matemática para este enigma, y sin embargo, antes del siglo 7º de la hégira alguien descubrió la solución gracias a su conocimiento intuitivo de la ciencia de las letras.


Algunos aspectos de la matriz milagrosa de los atributos divinos

Desde el punto de vista puramente matemático, se trata de una matriz llamada “mágica”, cuya suma característica es 3394 (la suma de los elementos de cada linea, de cada columna y de cada una de las diagonales es = 3394). Pero contrariamente a las matrices mágicas que habitualmente encontramos en álgebra, en la que existe siempre un determinado algoritmo que permite –para obtener la suma 3394- llenar las casillas de la matriz a partir de uno cualquiera de sus elementos, determinado por su número de columna y su número de línea, no existe en este caso concreto ninguna relación “lógica” (en el sentido matemático del término) que permita relacionar cualquiera de los números (asociados a un atributo divino por la suma numeríca de sus letras) a ningún otro sea cual sea.
Se trata de una matriz de 10x10 elementos, en la que la simple repetición de 8 de ellos - que podríamos llamar equínomos (a saber: 1100 x 2/298 x2/156 x 2/68 x 2/66 x 2/62 x 2/48 x 2 y 20 x 2) -, reduce de hecho el número de elementos distintos de 100 a 92. Este número 92 que está precisamente asociado al nombre del Profeta, 
صلى الله عليه و سلم , que sella la matriz, es también el número de elementos químicos llamados “naturales”; asociados a los llamados “artificiales” el número total puede llegar a 117, número de los “caracteres divinos” (Akhlaq ilahiya), según un dicho del Profeta.

Esta matriz se encuentra en una obra escrita por el eminente maestro en ciencia de la letras Ahmed El Bouni (muerto en el 622 de la hégira, siglo XIII del calendario cristiano) titulada “La fuente de los orígenes de la sabiduría” (pag. 217). Es una matriz perfectamente “mágica”, a pesar de la evidente disparidad de sus elementos, lo que excluye categóricamente que pueda ser el resultado de una construcción matemática por compleja y laboriosa que fuera, sobretodo teniendo en cuenta que el número de maneras de colocar 100 elementos –de los cuales 8 desdoblados- en 100 casillas, es cercano de 100 =  100x99x98 <(...)x3x2x1, el número muy cercano de 9 seguido de 157 ceros. Esto desafía a los actuales medios de cálculo incluso para un ordenador. Todos estos medios son sin común medida con los del S-XII. Hay que admitir, pues, que se trata evidentemente de un prodigio que deriva del conocimiento superior que es una ciencia sagrada, inmediata, “intuitiva”,  que se situa a nivel del espíritu y sin ninguna relación con la inteligencia discursiva y profana.


El nombre que sella la matriz

Respecto a los atributos divinos de esta matriz, no hay duda alguna para cualquiera que haya comprendido la amplitud y esplendor de la “Realidad Muhammadiana” que es supra temporal y presente en todos los grados de existencia, de que el “100º Nombre que completa el edificio y que lo sella” es un atributo oculto, que a la vez vela y desvela al Ser supremo: se trata del nombre “Muhammad”, que es calificado por Sidi Abd Essalam ibn Machîche” –uno de los más grandes maestros del islam- como: Velo supremo del Ser divino en el sentido de Receptor, luego Filtrador y Reflector de la luz divina, en particular bajo la forma del verbo Divino.


La matriz y la Kaaba

Parece legítimo hacer la correspondencia entre el contorno cuadrado de esta matriz y el de la Kaaba, que en realidad tiene la forma de un “talón”. Es por ello que sólo dos ángulos o esquinas de las cuatro son accesibles al tacto:
La esquina yemenita que en nuestra matriz sagrada corresponde a la casilla asociada al Nombre: “El Indulgente” ( غضار ), y la esquina de la Piedra angular negra –el negro es aquí el signo de la “Majestad”, lo que está precisamente asociado al Nombre Muhammad محمد, en la que se presta juramento de fidelidad, de piedad, de amor y de sumisión, en cada una de las circunvalaciones rituales “طواف “.
Las otras dos esquinas son inaccesibles, no se pueden tocar pues están asociadas, la primera al Nombre del Ser Supremo “Allah” al que las miradas, en el sentido amplio del término, no pueden alcanzar, y la segunda al nombre “Todopoderoso”: قدير

Apoyan la legitimidad de esta correspondencia simbólica un versículo coránico y dos tradiciones del Profeta.

El versículo es: إن الذين يبايعو ذك إذما يبايعون  الٌله

La primera tradición del Profeta es: الحجر الآسو د يمين اللّه في ارضه
Y la segunda es una larga sentencia en la que el Profeta (صلى اللّه عليه و سلم ) se compara a una piedra angular celeste que él mismo, siendo joven, colocó en su lugar inicial en ocasión a la discusión que surgió cuando se reconstruyó la Kaaba.

Por otra parte, en el islam, la Misericordia divina, “Rahma”, es el origen y la finalidad de todas la criaturas y engloba el Trono divino que “contiene” todos los grados de existencia. El símbolo de la fuente de esta Misericordia sobre la tierra es la Kaaba y se manifiesta sobretodo en su primera y última líneas; las dos empiezan y terminan con los nombres de la Misericordia y de la Indulgencia: عفو رحيم رحمن


Algunos símbolos numéricos

1) La suma característica de esta matriz es 3394, cuyas cifras suman 19, símbolos a la vez de la Unicidad (19 = واحد ) y de la Existencia (19 = وجود ). El número 19 tiene un papel fundamental en la textura coránica, en la estructura jerárquica de los Santos, en las teofanías de la inmanencia de los atributos divinos y en la estructura universal (12 signos del zodíaco + 7 cielos: El Corán afirma que los guardianes del Infierno son 19, y Ibn Arabi indica de los guardianes del Paraíso y de nuestro mundo son también 19
2) La cifra 3394 es igual a (66x9) + (28x100); 28 el el número de letras, el número de grados universales. 66 es el número del Nombre Supremo Allah. 100 es el número de atributos divinos, el de grados del Paraíso y el de grados del Infierno.
3) 3394 = (92x6) + (406x7). 92 es el número del Nombre Muhammad, 6 es el primer número perfecto, 406 es la suma numérica de las diez letras de Bismillah y el desarrollo del número 28: 406 = 28+27+26+...+3+2+1
4) Si a 3394 sumamos 60, que es la suma de las letras de Adán y Eva (45+15), se obtiene 3454 = 11x314. Esta suma simboliza el hecho que los Nombres que Adán aprendió de su Señor son precisamente estos atributos divinos de los que derivan todos los otros. La multiplicación indica la realización, en las profundidades de su ser, en el Hombre Universal (314 = الانسان الكامل ) del secreto de la ipseidad (11 = هو ), y cuyo número es 314, que es también el número del nombre desarrollado de Muhammad, y también el número de Profetas enviados: 314 = محمد دال ميم ميم حاء ميم. Nótese que 60 es también el número de la letra س, símbolo del secreto, سر y de la excelencia, سيادة , tal como lo inspira la apertura del corazón del Corán, es decir la sura يس
5) 3394 = 313 + 3081. 313 es el número de Profetas enviados antes que Muhammad. 3081 es el desarrollo de 78, es decir 3081 = 78+77+76+...+3+2+1. 78 es el número de letras luminosas (solares) aisladas en el Corán. Es también el número de grados de la Fe (chu’ab al iman) y el de grados de los Paraísos de las acciones (darajat jannat al A’mal).
6) 3394 = (314x7) + (92x13). Para 314, ver el punto 4; para 92, ver el punto 3. 13 es el número del Nombre “Ahad” (Único), o el número de la letra “waw”, símbolo del Hombre Universal para Ibn Arabi.




(Traducción: Arturo Pousa)